Día 13: carta a Byung-Chul Han

Madrid. Lunes, 23 de marzo de 2020.

Estimado Sr. Byung Chul Han:

Le escribo para responder con algunas matizaciones a su artículo aparecido en El País el día 22 de marzo de 2020 “La emergencia viral y el mundo de mañana”, en plena crisis del coronavirus COVID-19. En su exposición comienza haciendo un análisis de la situación en algunos países asiáticos que tienen muchísimos menos muertos que Italia o España y afirma que ellos tienen controlada la epidemia y en Europa no. Creo que los países asiáticos tienen más experiencia con este tipo de virus como el SARS o el MERS y, por eso mismo, tienen ventaja a la hora de atajar  la situación. Tambíen es cierto que usan aplicaciones de móvil que en Europa, donde nos regimos por el RGPD, serían invasivas para la protección de datos de los usuarios a no ser que funcionaran con su consentimiento o bajola aprobacion de una ley específica.

Respecto a que Europa está fracasando, no lo veo del todo así. La situación es un desastre, es una tragedia, es inhumana en el trato que se ha dado a los ancianos, en la falta de previsión política y administrativa, pero la realidad es que en Italia ya llevan dos días con cifras de muertos en descenso. Es posible que el sábado 21 de marzo fuese su día de pico máximo de muertes por día. Está por ver*. En España, vamos unos días por detrás de Italia, lo que está por ver es si se podía haber conseguido lo mismo con medidas tempranas y específicas menos restrictivas y abusivas con el pueblo. Yo creo que sí y considero además que este es un gobierno terrible por lo que ha hecho, sobre todo a los muertos y sus familiares, pero también a las víctimas colaterales de este arresto domiciliario.

COVID-19 | Nuevos fallecidos diarios: Italia vs España. Gráfico Yahoo

La afirmación de que “quitan los respiradores a los pacientes ancianos para ayudar a los jóvenes” tendría que ser probada. Yo he tratado de investigar ese tema y a lo único que he llegado es a un artículo de The Telegraph en el que se habla de un documento no aprobado en ese momento en el que las autoridades italianas dicen que todavía no se había llegado a ese punto. Lo que sí es cierto es que está el testimonio del anestesiólogo Christian Salaroli en Il Corriere della Sera: “Elegimos a quién tratar y quién no, según la edad y las condiciones de salud. Como en todas las situaciones de guerra”. En España en teoría no hemos llegado a ese punto (Ayuso dice que es un bulo a 20 de marzo) pero no hay día en el que no nos digan en los medios que estamos apunto del colapso total, apunto pero todavía no. Y no descarto que la realidad sea esa o incluso peor. De hecho, no se ha protegido a los ancianos de las residencias y hoy nos enteramos de la deplorable situación en la que se encontraban algunos centros, después de que “miembros del Ejército” descubrieran la existencia de mayores que se encontraban viviendo “en situaciones extremas y malas condiciones de salubridad, así como con residentes fallecidos”. ¿Estamos ante un senicidio?

Me parece muy interesante su análisis sobre las ventajas de Asia en cuanto a disciplina, Big Data y pensamiento conformista frente al Estado, el poder y nula importancia de la protección de la intimidad del sujeto frente a las administraciones. Lo que me asusta es que incluso parece que en algunos momentos podría parecer que al autor le parecen positivas estas caracterísitcas, ahora puede aplicarse ese gregarismo y sumisión colectiva para contener el virus (en teoría). ¿Las cosas son buenas o malas en función de cómo me vengan en cada momento político?

Más sorprendente me parece la parte en la que habla del uso de mascarillas en Corea:”Creo que las mascarillas protectoras, de las que se ha suministrado en Asia a toda la población, han contribuido de forma decisiva a contener la epidemia”. ¿Lo cree usted? ¿Por qué razón? Yo tengo entendido que las mascarillas no están recomendadas para el público en general o al menos esto decía el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) en febrero:

Las mascarillas no sirven de nada al aire libre ni tampoco en lugares del mundo donde no hay transmisión local, como por ejemplo España, en este momento. No acapare mascarillas ni haga compras compulsivas, que solo contribuyen a generar alarma y provocar desabastecimientos.

La verdad es que me sorprende que un filósofo nos proporcione consejos médicos según sus propias creencias que no se basan en ninguna evidencia que podamos consultar. Yo, en ese sentido, también tengo una creencia intuitiva. Creo que las mascarillas se han agotado aquí también porque proporcionan estéticamente algún tipo de protección, a modo más de amuleto que otra cosa.

Y sigue usted en su defensa del uso indiscrimado de mascarillas por la calle: “Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate. ¿Por qué llevan entonces los médicos las mascarillas protectoras?” Según la OMS: Sobre el uso de mascarillas por el nuevo coronavirus, la OMS advierte de que si estás sano, solo necesitas llevar mascarilla si vas a atender a alguien de quien se sospeche la infección por el 2019-nCoV. En el caso de tener tos o estornudos, sí puede utilizarse la mascarilla para evitar la propagación de las gotitas de saliva, pero hay que saber usarla y desecharla correctamente.

También nos hace usted un poquito de publicidad de unas maravillosas mascarilas coreanas lavables “hecha de nano-filtros” que son una “buena solución”. Después dice que Europa está fracasando y dice que Macron confiscó mascarillas para dárselas al personal sanitario. Pero es que la cuestión es que aquí se considera que los profesionales son los que necesitan las mascarillas no la poblacion en general.

Estoy de acuerdo en que es una contradicción total cerrar restaurantes y no cerrar el metro pero, de nuevo, vuelve a la carga con el tema de las mascarillas: “En una situación así, las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas humanas.” A lo mejor cerrar el metro también salvaría vidas humanas y tiene más sentido. O no. Tendremos que ver la evidencia que tenemos en uno u otro sentido. Y de nuevo las mascarillas: “Incluso las mascarillas normales servirían de mucho si las llevaran los infectados, porque entonces no lanzarían los virus afuera.” Y ahí tiene razón porque es precisamente la recomendación oficial: para sanitarios, infectados y posibles infectados.

Después, usted entra de lleno en el modo “pánico” y no le culpo, yo estoy hecha una montaña rusa de emociones y ansiedad dentro de esta crisis del COVID-19, pero de ahí a decir que nuestras caras europeas sin máscaras son “obscenas”, creo que es pasarse. Y después se queja de que no puede encontrar mascarillas en Alemania a pesar de que le gustaría poder llevar una. Lo verdaderamente grave que está ocurriendo en Europa, que no es que usted no encuentre mascarillas sino que no haya para el personal sanitario.

Después vuelve a la contradicción de mantener cuarentenas generalizadas con la de que se pueda ir en metro y en autobús. Es que eso es de cajón, no tiene sentido. También estoy de acuerdo en que habría que revitalizar el sector industrial europeo, para no depender de China. Sin embargo, usted no muestra ninguna crítica a las medidas de cuarentena impuestas a la población sana.

Afirma también: “La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.” Yo creo que no es que no hayan seguido existiendo enemigos y guerras durante todo este tiempo, de hecho EEUU y Rusia siguen manteniendo rivalidad, del mismo modo que EEUU y China (aunque luego después a otro nivel las empresas estadounidenses vayan a fabricar a China sin problema), sino que se ha afianzado una postura ideológica a favor de la seguridad en detrimento de la libertad. Esto se ve en el feminismo, que pretende que no muera “ni una más”, aún a costa de vivir en un estado policial o adoctrinar sin ninguna evidencia a los niños para evitar que cometan crímenes en el futuro (precrimen) o en las empresas de seguridad que venden sus sistemas “guardián” de geolocalización de tus seres queridos y demás. O a partidos como Vox que en barrios conflictivos prefieren llenar las calles de cámaras a quitar licencias a los bares que molestan a los vecinos. ¿No está aquí el germen del autoritarismo digital y de Big Data? Y ahí China tiene mucho que enseñarnos, obviamente, si esa es la lección que queremos aprender. Lo que pasa que en la relación beneficio/riesgo a lo mejor se pierde más que se gana. Como dice la canción Txoria-txori:

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.

Pero así,
habría dejado de ser pájaro.

Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro.

Si para eliminar la “masculinidad tóxica” tengo que reprimir al hombre en general, también tendré que prescindir de la masculinidad positiva y de todo lo heroico que han hecho los varones a lo largo de la historia. En realidad todo esto forma parte de una deriva autoritaria de la cultura occidental que lleva ya años fraguándose, muchas veces desde un supuesto espíritu libertario sesentayochista.

En su artículo creo que toca el tema clave: “la arriesgada política monetaria de los bancos emisores ha generado en los últimos años un pánico reprimido que estaba aguardando al estallido.” La crisis de confianza en unos bancos centrales que imprimen billetitos sin respando en oro o en nada tangible ha provocado una falta de confianza total en el sistema. No confiamos en nadie, ni en los bancos ni en el vecino de enfrente. Es la guerra de todos contra todos. Por eso surgen iniciativas de consentimiento libre e informado, tanto en materia de protección de datos como para mantener relaciones sexuales consentidas (como la ley de libertad sexual de Podemos). Hay una pérdida de confianza en el ser humano, en nosotros, en los otros, en el más allá, en el más acá, en occidente, en los líderes, en los profesores, en los alumnos, en los jefes, en los políticos, en los subordinados, en el dinero… No nos fiamos unos de otros. No hay vínculos que defender. No nos fiamos del Estado y por eso hacemos compras y nos preparamos para un colapso del sistema previsible que nos lleve de nuevo a la Edad de Piedra o a una nueva Edad Media, como en la caída del Imperio Romano. Quieren que no nos fiemos del dinero en efectivo y paguemos con tarjeta, cuando el día en que no haya efectivo estaremos en un corralito digital del que no podremos escapar, el dinero será del banco y no podrás sacarlo. El regreso al patrón oro forma parte de esa lucha por volver a lo real, a lo tangible, a lo material frente a lo virtual y especulativo.

Efectivamente, el virus ha sido la gota que ha colmado el vaso. Y parece que también es la solución para tenernos encerrados y calladitos a nivel mundial. Se vislumbra la estrategia y lo que nos dirán: cada país ha gestionado esta pandemia de una forma y ha sido un caos. La OMS tiene que ser el Ministerio de la Salud mundial y debemos actuar coordinados, ya que los virus no entienden de fronteras. Solamente un gobierno mundial puede hacer frente a retos mundiales… Y blablablá.

Frente a esto. Yo, por mi parte, voy a seguir pagando mis clases a la academia de baile a la que iba, la guardería de mi hijo menor y todos los gastos que tenía habitualmente. Mientras yo siga cobrando no quiero que nadie pierda su trabajo porque yo deje de pagar. Creo que es lo ético.

También afirma usted en otro momento: “Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno”. En esto estamos de acuerdo, porque esa es la tendencia. Y pongo como ejemplo lo que está pasando en los colegios españoles y de medio mundo con la aplicación Class Dojo. Como algo tan perverso y aparentemente inocente se ha colado en las vidas de nuestros hijos es algo vergonzoso e inexplicable. Es una prueba más de la caída de la civilización occidental. Amamos la servidumbre.

También comparto su crítica a Zizek respecto a ese utopismo de baratija frente a un virus. Pero el cambio social hacia la virtud, hacia el bien, no se fundamenta en simplemente dejar de coger el avión y salvar el clima (aquí no sé si habla Byung-Chul Han o la subvencionada Greta Thunberg). Creo que se fundamenta en buscar la verdad y atreverse a decirla públicamente. Son demasiados años de verdades subvencionadas por la ingeniería social del capitalismo de empresa única que nos ha tocado vivir. Porque para recuperar la confianza en el otro debo de ver verdad en el otro, espontaneidad, un ser humano y no un ser adoctrinado y domado por el poder.

Byung-Chul Han, cuando me leí sus libros me pareció fascinante. Su artículo se nota que está escrito desde la inmediatez del momento, aunque no deja de ser un texto que señala direcciones peligrosas que puede tomar este tema. Ahora he leído al Cardenal Sarah (su libro “Se hace tarde y anochece”) y me parece que como filósofo está en otro nivel en lo que respecta a la claridad y sencillez con que explica en qué momento histórico nos encontramos y hacia qué tipo de sociedad nos dirigimos. Lo que ocurre es que El País jamás le dejará publicar un artículo porque sabe que da en el clavo frente al mundo que viene, por eso prefiere que los culturetas occidentales sigan leyendo sus libros, los de Byung-Chul Han y no lean al segundo, un autor cristiano católico. Sí, salgo del armario, después de unos casi treinta años de ateismo y apostasía, vuelvo a creer en Dios y no puedo ni debo ocultarlo más. No ha ocurrido ahora, ha sido un proceso muy lento de varios años, pero es ahora cuando debo de dar un paso al frente.

Buenas noches.

 

ACTUALIZACIÓN 28.3.2020

En Italia alcanzaron un nuevo pico con 919 muertos en 24 horas el viernes 27 de marzo.

 

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La gente busca desesperadamente mascarillas, pero los expertos advierten que no sirven de mucho…

Las mascarillas no hacen nada a las personas sanas. En el caso de  infectados, si se ponen una mascarilla, producen menos aerosoles y, por tanto, transmiten menos. Mejor que sean las personas infectadas las que usen las mascarillas en vez de las personas no infectadas. Para evitar el contagio, tiene que ser una mascarilla muy especial, que no permita el paso de los virus y que esté muy bien ajustada, pero es que necesitarías también gafas de protección porque es muy fácil que el virus se pueda transmitir a través de los ojos. Casi todos los virus respiratorios se pueden transmitir también a través de los ojos.https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/adolfo-garcia-sastre-virologo-coronavirus-infectara-mas-gente-que-gripe-causara-millon-muertos-mundo_18_2906670177.html

– El ‘Fernando Simón’ chino contradice a la OMS con el uso de mascarilla:

https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/coronavirus-el-fernando-simon-chino-contradice-a-la-oms-con-el-uso-de-mascarilla_20048955_102.html

ClassDojo, apuntes para un debate ético y pedagógico

ClassDojo es una plataforma que, según el texto de la tienda de Apps de Google “ayuda a los profesores a mejorar la conducta en sus aulas rápida y fácilmente. Captura y genera datos sobre comportamientos que los profesores pueden compartir con los padres y administradores”. La realidad es que esta herramienta tecnológica se ha puesto de moda en muchos colegios y ni los profesores ni los padres están todavía muy informados sobre las implicaciones de su uso.

A mí me preocupan especialmente estos aspectos:

– Los niños actúan guiados por el afán de ganar puntos y los consiguientes premios, lo que es una motivación extrínseca y no intrínseca de la propia actividad. En cuanto a premiar, por ejemplo, un buen acto, esto puede tener el efecto negativo ético de que se deje de valorar hacer el bien como fin en sí mismo. Ayudar a un compañero es algo que hay que hacer pero si se hace por los puntos y los premios es pervertir y corromper una buena acción. ¿Cuál es el curriculum oculto ético de este tipo de estrategias conductistas? ¿No debemos enseñar a los niños a buscar el bien y la virtud incluso aunque no se reciban premios, por satisfacción personal o porque simplemente es lo correcto? ¿Qué pasará cuando tengan que nadar a contracorriente y nadie les dé la palmadita en la espalda? Pensemos en cuantas veces hay que luchar por algo justo (sí, eso también es “emprender”) aunque no se reciban apoyos de nadie más. Este sistema anula la capacidad personal de abordar proyectos personales que vayan en contra de lo que esté de moda en ese momento, lo que le guste al algoritmo del Big Data o realizar un buen trabajo independientemente de las visitas o “likes” que reciba. Esta cuestión a mí me resulta especialmente sensible, ya que este blog es un ejemplo de ello. Me da igual cuantas personas lo lean (o me importan pero lucho porque no me preocupe) y no pienso cambiar mi mensaje para contemporizar con las masas de internautas. ClassDojo en la era de la economía “colaborativa” precaria y sin límites para el capital es simplemente el entrenamiento para comportarse en función de lo que pide la autoridad, los jefes o la gran empresa. Esto no estaría tan mal si no fuera porque las personas en puestos de poder en la actualidad parece que han perdido el norte y su única religión es el aumento de beneficios a corto plazo, lo que está relacionado con la crisis de confianza que estamos viviendo. Es decir, los rankings y este tipo de pedagogía son síntoma y reflejo, causa y efecto, del problema global de desconfianza en el prójimo y en el sistema. Si la LOMCE decía aquello de que “El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio” no parece que Class Dojo y cómo se vende entre el profesorado (“¡Controla tu aula!”) sea el camino a seguir.

– Los niños ven y saben los puntos que tienen los demás niños de su clase porque se proyectan en la pizarra digital, lo que me parece que favorece un clima de competencia absurda entre ellos al modo de “el empleado del mes”. Es significativo que el sistema de “Stack Ranking” (un ranking de trabajadores visible) al que tanto se parece ClassDojo y que se implementaba en empresas como Microsoft o General Electric esté en desuso por sus efectos nocivos. Es muy criticado por incentivar la humillación y el miedo y crear una cultura de empresa negativa. Además, si actualmente se dice que con el Reglamento General de Protección de Datos las empresas deben ser especialmente sensibles al difundir datos de productividad de cada trabajador, ¿no deberían estar más protegidos en su intimidad y honor los menores de edad? ¿Es necesario difundir a toda la clase las calificaciones de comportamiento de cada niño? ¿Te imaginas que te lo hicieran a ti en tu puesto de trabajo? Nadie se comporta igual si sabe que está siendo constantemente monitorizado y vigilado. A este respecto es interesante recordar que la publicación de notas en tablones solamente está autorizada en las Universidades, no en los colegios ni institutos. La exposición pública de los puntos de todos los niños de clase para “motivarles” favorece el encasillamiento y la humillación. La competencia está muy bien y es necesaria en muchos aspectos de la vida, ya sea en el deporte, en la resolución de problemas, en el afán de superación o en los concursos artísticos en los que uno voluntariamente acepta participar, pero es muy contradictorio que se use para comparar el buen comportamiento de unos frente a otros. Es decir, la competencia está bien para buscar la excelencia siempre que no se use para el mal (“divide et impera”) o de forma abusiva y permanente. ¿Podría tener consecuencias en el tema del “acoso escolar”, por ejemplo?

– Los niños hablan más de los puntos que tiene cada uno que de lo que han aprendido en clase. Se supone que van al colegio a aprender y a convivir, no a ganar puntos. Ganar puntos y premios no está reflejado como objetivo ni como competencia necesaria en la ley educativa actual.

– Las “economías de fichas” (token economies), que es en lo que se basa ClassDojo, en teoría, tienen que ser planificadas en sus dos fases: implementación y desvanecimiento. Se supone que después de conseguido el supuesto objetivo, hay que finalizarlas. No están hechas para durar 6 años o toda la Primaria. Alguien en la escuela o en la Administración tiene que reflexionar sobre ello y que no parezca que esto es una improvisación total. En cualquier caso, según Alfie Kohn (autor del libro “Motivar sin premios ni castigos”), son un fracaso, y no se debería experimentar sobre los niños. A mí, que no soy Alfie Kohn ni ninguna experta, me repelen desde un punto de vista intuitivo.

– Las “economías de fichas”, tal y como las conocemos hoy en día, se pensaron por primera vez para un psiquiátrico de mujeres de Illinois, el Anna State Hospital, en los años sesenta del siglo pasado que sufrían de desgana institucional o “institucionalismo”/”hospitalismo”. Después se aplicaron en ambientes educativos para niños con problemas de conducta o alguna discapacidad. ¿En qué momento alguien pensó que esto podría aplicarse a todos los niños en general durante varios años? ¿Con qué finalidad? En relación al punto anterior, ¿no será que el problema lo tiene la propia institución y no los pacientes/alumnos?

– El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exije que hace falta solicitar consentimiento informado y expreso a los padres de menores de 14 años para poder introducir datos personales de sus hijos. Además, el consentimiento debe ser libre, informándose de las consecuencias de no darlo. ¿Y si en una clase la mitad de los padres autoriza y la otra mitad no?  ¿Qué clima se crearía en esa clase? ¿Qué pasa si solamente hay un niño que no es autorizado por sus padres? ¿Alguien ha pensado en todo esto? Hay que tener en cuenta que hay dos consentimientos informados que deberían estar presentes, uno antes de que cualquier profesor meta nombres y apellidos de los niños en su cuenta de profesor, y otro para descargarse la app en el móvil y crear una cuenta de estudiante o de padre. Son cosas diferentes. Además, los términos de uso y privacidad, a día de hoy (marzo de 2019), están en inglés. ¿Comprende la gente lo que está aceptando? Sí, una empresa que opera en colegios públicos españoles tiene sus términos de uso en inglés.

– Esta plataforma podría atentar contra la soberanía educativa de los países al tratarse de una empresa con vocación de monopolio como Facebook, Google y demás, una empresa radicada en el extranjero que tendría capacidad para proponer contenidos a los profesores a nivel global (por ejemplo, ejercicios de “mindfulness”, técnica de meditación inspirada en el budismo zen y el Vipassana). No he encontrado desde el Ministerio de Educación o desde las diferentes Comunidades Autónomas ninguna directriz en este sentido. Parece que, como en el caso de los patinetes eléctricos y la movilidad urbana, las empresas tecnológicas en lugar de pedir permiso primero actúan y después la Administración reacciona, a rebufo de lo que estas organizaciones van imponiendo por “moda” o a través de campañas de marketing.

– “Cuando un servicio es gratis, el producto eres tú”. Esto que parece obvio debería hacernos reflexionar sobre la gratuidad del “servicio”. Ahora mismo esta empresa ofrece el producto porque está en fase de expansión y le interesa estar en el mayor número de colegios posibles. Pero, lo importante, son los datos que obtiene de los niños y de sus familias. Se dice que el Big Data es el nuevo oro negro pero parece que a nadie le importa que se estén regalando datos de menores sin ningún tipo de reflexión previa o debate público y político.

– Esta App tiene varias dimensiones: la del control del comportamiento en clase y, por otro lado, la de comunicación y mensajería del profesor con las familias en una especie de red social escolar donde se comparten también imágenes. En este aspecto, me preocupa que las familias estén dando al botón de “aceptar” sin entender bien que están aceptando. ¿Puede la App decirle al personal del colegio el tiempo total que han estado conectados los padres? De esa información se podría inferir el nivel de implicación de cada familia. Eso parece indicar esta madre en los comentarios de un artículo sobre la política de privacidad de Class Dojo. Y en otro orden de cosas, ¿tiene esta empresa acceso a los sensores de los teléfonos “inteligentes” como micrófono y demás? ¿Qué capta la herramienta para medir el “ruido” de la clase? Recientemente la app de LaLiga se ha visto involucrada en un escándalo porque encendía los micrófonos de los usuarios para espiar a los bares en los que se estaba viendo el fútbol y saber si ese local, por la ubicación y la captura de sonido, tenía derechos de emisión del partido o no. Esto demuestra que las apps tienen determinados riesgos y nos vemos en manos de terceros a la hora de confiar en que actúen con ética respecto a lo que les hemos autorizado a hacer con nuestro teléfono.

– La dimensión de red social de la app parece enseñar a los niños a que lo que no se fotografía y no se sube para visualización de los demás no existe. Esto es una idea falsa, hay mucho trabajo no visible que es sumamente importante, más allá del ego y el narcisismo que favorecen estas herramientas.

– El tema del avatar recuerda demasiado a los videojuegos. No entiendo a qué “juega” la educación hoy en día con los niños. Me paso el día diciéndoles que los videojuegos crean adicción y sustituyen experiencias reales importantes y después el colegio fomenta el tema con la “gamificación” del comportamiento y la creación de avatares o alter egos digitales ficticios (ojo, en el libro de Nicholas Kardaras “Glow Kids” se dice que los avatares podrían tener implicaciones en el plano psicológico también). Luego nos quejaremos de que hay centros de apuestas y recreativos cerca de los colegios…

– Sobre el tema de la “competencia digital” me preocupa que bajo este epígrafe todo valga, cualquier cosa que hagan los niños con pantallas digitales u ordenadores entraría dentro de esta categoría. Yo incluso pongo en cuestión que los niños menores de 14 años tengan que tener cualquier tipo de competencia digital. ¿Es que acaso les damos calculadoras cuando están aprendiendo a sumar y restar? No, primero aprenden con papel y lápiz. ¿Es que acaso aprenden a escribir en ordenador? No, primero con caligrafía. En fin, que una vez más la sociedad pierde el norte. Nicholas Kardaras recomienda que no se proporcione ordenadores en las escuelas a niños menores de 10-12 años y me parece bastante prudente. La competencia digital en educación debería ir orientada a la búsqueda de información y a saber usarla con sentido crítico para investigar o reflexionar. Me temo que no será el caso ya que las empresas tecnológicas y sus intereses cortoplacistas son las que están marcando el camino a seguir.

– No sabemos cómo será el mundo que les tocará vivir a nuestros hijos y cómo se usará la información recolectada sobre su comportamiento. Esto ahora es ciencia ficción pero, ¿se les podrá pedir su informe global de Class Dojo en alguna institución del futuro? ¿Les afectará para buscar trabajo? ¿Se podrá perfilar su personalidad o alguna información sobre su salud física o psicológica (recordemos que tiene una herramienta de control de “asistencia”)? ¿Y si los datos se vuelven en su contra en algún momento? ¿Sería justo? ClassDojo dice algo así como que borran los perfiles de estudiantes que no han sido activamente guardados por sus padres al año pero esto no queda muy claro ya que, como hemos dicho, la política de privacidad y los términos de uso están en inglés. La pregunta del millón sigue en el aire… ¿Y si un padre no ha creado un perfil a su hijo y ni siquiera a dado autorización pero los puntos de su hijo están vinculados a la cuenta de un profesor? ¿Se borrarían también al año o cuando el profesor borre su cuenta al cabo del tiempo?

– La convivencia en los colegios está reflejada, al menos en Madrid, en el decreto 15/2007, en el Plan de Convivencia. Allí se habla de faltas y sus consecuencias, pero no se habla de premiar el buen comportamiento con puntos positivos. Las faltas leves y las diferentes sanciones a su vez no se sabe muy bien cómo son compatibles con los puntos de ClassDojo. En cualquier caso, los colegios deberían informar a los padres sobre qué conductas están siendo premiadas y cuáles son los premios que están recibiendo sus hijos. ¿Puede ser un premio legítimo llevarse un libro a casa? ¿No se supone que la escuela quiere fomentar la lectura y quizás el que más necesita llevarse el libro es el que menos puntos tiene? De nuevo parece que nos movemos en la improvisación sin tener en cuenta las posibles consecuencias pedagógicas. Me da miedo que los premios de Class Dojo en realidad enseñen a los niños a normalizar los privilegios y la discriminación. Por ejemplo, todos se supone que somos iguales ante la ley, no hay mejores y peores ciudadanos con acceso a mejores o peores servicios. ¿Te imaginas que por tu buena posición en tu ranking social tuvieras acceso a mejores médicos de la seguridad social que otros?

– El control del comportamiento en clase con ClassDojo se parece demasiado al crédito social que se va a implantar de forma obligatoria en China en 2020 para todos los ciudadanos adultos. Por eso, como dice Laura Pinkerton, enseña a los niños a que se acostumbren a un clima de vigilancia total, sin intimidad, y a vivir en un estado policial. Si nos parece mal el sistema que se va a implantar en China y nos parece totalitario, ¿no es más grave que se promueva en niños?

En cualquier caso, se trata de una plataforma controvertida que ha sido muy criticada en medios de comunicación de todo tipo. Reflexionemos y apliquemos un principio de cautela a la hora de implementar este tipo de plataformas sobre menores de edad.

Cita del libro “Psicología educativa” de Anita Woolfolk.

En castellano:
Directrices sobre ClassDojo en la Generalitad de Valencia:
-“La Consejería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte envía una nota a los centros educativos firmada digitalmente por el Director General de Centros y Personal Docente , Joaquín Carrión, informando sobre la prohibición de ceder datos de alumnado, así como la no existencia de acuerdos ni autorizaciones de cesión de datos a empresas. Podéis consultar la nota en el siguiente enlace”.
– Resolución de 28 de junio de 2018, de la Subsecretaría de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por la que se dictan instrucciones para el cumplimiento de la normativa de protección de datos en los centros educativos de titularidad de la Generalitat: www.dogv.gva.es/datos/2018/12/03/pdf/2018_11040.pdf
RESOLUCIÓN de 5 de julio de 2019 del secretario autonómico de Educación y Formación Profesional, por la que se aprueban las instrucciones para la organización y el funcionamiento de los centros que imparten Educación Infantil de segundo ciclo y Educación Primaria durante el curso 2019-2020. [2019/7218:
Tal como indica este informe, las aplicaciones que contienen más datos personales del alumnado son los cuadernos de notas de los docen-tes, que contienen su progreso y sus calificaciones. Por lo que cualquier aplicación que incluya la identificación del alumno puede llevar a la elaboración de perfiles según las funcionalidades y la tipología de los datos recopilados. Con los hábitos de navegación, junto con los datos de otros usuarios con los que contacta y su comportamiento educativo, se pueden crear perfiles del usuario susceptibles de ser tratados sin el con-sentimiento del usuario, bajo la excusa de la mejora del funcionamiento del servicio. Los usuarios se pueden clasificar fácilmente según su acti-vidad, en función de las acciones que realizan, o incluso el tiempo que tardan en realizarlas. Hay que tener en cuenta que las aplicaciones de instalación no asistida en dispositivos móviles inteligentes son capaces de acceder a gran cantidad de datos de carácter personal almacenados en el mismo dispositivo, tales como el número de identificación del termi-nal, agenda de contactos, imágenes o videos. Además, estas aplicaciones pueden acceder a los sensores del dispositivo y obtener la ubicación geográfica, capturar fotos, video o sonido a través de ellos.Por todo ello, no se podrán utilizar plataformas informáticas o apli-caciones informáticas móviles (conocidas como apps), diferentes de las dispuestas o autorizadas por la conselleria competente en materia de educación, que tengan como finalidad:a) La comunicación con las familias y/o con el alumnado.b) El seguimiento del alumnado a través de cuadernos de notas de progreso y calificación.
En inglés:

 

Artículo de revistas científicas:

Decoding ClassDojo: psycho-policy, social-emotional learning and persuasive educational technologies

The datafication of discipline: ClassDojo, surveillance and a performative classroom culture

T. Ayllon & N.H. Azrin : The Token Economy: a motivational system for therapy and rehabilitation. New York: Appleton-Century-Crofts, 1968.

Decoding ClassDojo: psycho-policy, social-emotional learning and persuasive educational technologies

“Won’t Somebody Think of the Children?”Examining COPPA Compliance at Scalesium.org

Sobre el marketing de estas aplicaciones que usan a profesores como “embajadores” de su marca:

Examining the New Phenomenon of Teachers as Brand Ambassadors

 

Relacionado:

http://algoquedaquedecir.blogspot.com/2017/11/raices-gestion-educativa-madrid.html

Blog Conlaveniaseñorias – Interés legítimo

https://blogs.imf-formacion.com/blog/corporativo/tic/tic-escuela-aprendizaje/

https://blogs.imf-formacion.com/blog/corporativo/tic/tic-educacion-barreras-culturales/

Bibliografía:

– Ben Williamson: Big Data en educación

– Alfie Kohn: Motivar sin premios ni castigos

– Kazdin: The token economy

– Rachel Botsman: Who can you trust?

Mental Health Law: Major Issues

– David B. Wexler: Token and Taboo: Behavior Modification, TokenEconomies, and the Law

Anita Woolfolk: Psicología educativa

– Screen Schooled: Joe Clement and Matt Miles

– Nicholas Kardaras: Glow Kids: How Screen Addiction Is Hijacking Our Kids

– Anthony Cody: The Educator And The Oligarch