¿Marxismo cultural o rockefellerismo cultural?

En un artículo publicado el 1 de agosto de 2017 en ABC titulado “Horas estelares de la vileza”, Hermann Tertsch afirma:

Aquellos intelectuales que, con Marcuse, se lo habían llevado antes de la guerra a “tunearlo” en universidades norteamericanas, para los años sesenta ya lo estaban en Europa de vuelta iniciando el asalto a las universidades. Aquella escuela de Frankfurt se convirtió después con Habermas y los suyos en el bacilo marxista que infectó todo el discurso intelectual occidental y elaboró el nuevo discurso multicultural y antiplural, antioccidental que ha vaciado las resistencias del sistema de valores de la sociedad abierta.

Según como lo cuenta el autor del texto, parecería que Marcuse apareció como por arte de magia en EEUU. Calla, sin embargo, el hecho de que Herbert Marcuse fue contratado por la Office of Strategic Services (antecesora de la CIA) para elaborar una serie de informes sociológicos sobre la Alemania nazi. En concreto, desde 1942 a 1944, Franz Neumann, Marcuse y Otto Kirchheimer fueron colocados en puestos universitarios por el General William “Wild Bill” Donovan de la OSS. Y lo hicieron para servir, en teoría, al gobierno estadounidense. Estos informes fueron desclasificados en los años setenta y han sido publicados por un académico italiano, Raffaele Laudani, con el título “Secret reports on nazi Germany”.

En un artículo para The New Statesman publicado en 2013 y firmado por John Bew lo explican mejor. Les contrataron justo cuando ya parecía que iban a ganar los EEUU la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1943. Y su trabajo se supone que debía predecir “posibles patrones de colapsos de Alemania” para planificar mejor la invasión.

¿Entonces nos quiere decir Tertsch que Herbert Marcuse fue un marxista infiltrado en el corazón de EEUU? ¿O que se volvió contra sus amos? Su libro “Eros y civilización” fue financiado por la mismísima Fundación Rockefeller. ¿Es esta fundación una organización marxista, Sr. Tertsch? Porque si es así debería usted explicárnoslo mejor. También la Fundación Rockefeller apoyó económicamente a Marcuse con una beca con la que pudo escribir el libro “El hombre unidimensional” y así aparece en los agradecimientos de la introducción (pg. 10).

La Fundación Rockefeller trajo y seleccionó también a los intelectuales europeos exiliados en la órbita de la Escuela de Frankfurt que huían del nazismo para la New School for Social Research. En el libro de Thomas Wheatland titulado “The Frankfurt School in Exile” se nos proporciona más información sobre la colaboración de Marcuse con el Departamento de Estado de los EEUU, en concreto con la Rama Centro-Europea de la OSS.

¿Por qué no critica Hermann Tertsch al Departamento de Estado de los EEUU o la Fundación Rockefeller por haber metido, en teoría, al enemigo marxista en casa? ¿No se da cuenta de que la estrategia de los enemigos de mis enemigos son mis amigos tiene este tipo de inconvenientes, como que se puede volver contra uno mismo? Bueno, siempre dando por hecho que las consecuencias de este tipo de proyectos no hayan sido planeadas previamente, cosa bastante extraña, porque normalmente las agencias de “inteligencia” suelen trabajar previendo diferentes escenarios posibles y, por tanto, evaluando los riesgos de sus acciones en el medio y largo plazo. O a lo mejor no así y en realidad son agencias de “estupidez”.

En un momento dado, el señor que habían contratado para que les explicara el nazismo y cómo gobernar a los alemanes después de la guerra, empezó a criticar el totalitarismo de la Unión Soviética (hasta aquí todo bien) pero también el de los Estados Unidos. Cuando Truman terminó con la OSS en 1945, nos cuenta Thomas Wheatland, Marcuse se empezó a sentir incómodo trabajando para el Dpto. de Estado durante la Guerra Fría porque aunque no era un simpatizante soviético tampoco era un anticomunista. Sin embargo, se quedó hasta 1951. En mi opinión, no parece que le incomodara tanto el ambiente. Además, después de marcharse fue cuando recibió la beca de la Fundación Rockefeller para estudiar el marxismo en la Unión Soviética.

Pero la verdad es tozuda. Si no hubiese sido por el Departamento de Estado de los EEUU y la Fundación Rockefeller, los que le financiaron y le colocaron de profesor universitario es probable que no habría tenido tanta influencia en la contracultura juvenil ni en mayo del 68. Es decir, se podría decir que algunas derivas de la contracultura son una especie de “daño colateral” de la Guerra Fría en su lucha contra el estalinismo y antes, de la lucha contra el nazismo. Pero, claro, si para luchar contra el totalitarismo hitleriano y estalinista financias a gente que trata de deconstruir tu sociedad, deconstruir la sexualidad y la procreación y deconstruir la misma idea de identidad que tiene cada ciudadano, vamos mal.

Horkheimer, otro miembro de la Escuela de Frankfurt, que también recibió dinero de la Fundación Rockefeller para volver a Alemania en 1948, justo cuando John McCloy era consejero de la Fundación Rockefeller (1946-1949).

Tomado de José Medina Echavarría y la sociología como ciencia social concreta (1939-1980) Escrito por Laura Angélica Moya López

Tomado de Max Horkheimer and the Foundations of the Frankfurt School Escrito por John Abromeit

Pero vayamos a una entrevista del Señor Tertsch en el que afirma lo siguiente al ser preguntado sobre el “marxismo cultural”. La negrita es mía:

El siguiente paso en esta expansión del neomarxismo o marxismo cultural se dio con la aparición de la Escuela de Fráncfort. En los años treinta, numerosos intelectuales marxistas debieron huir de Alemania perseguidos por los nazis, y marcharon a Estados Unidos. En las universidades de este país crearon escuelas y, tras el fin de la II Guerra Mundial, regresaron a Alemania y a Francia, países desde los que impulsan sus estrategias de penetración, en un impulso que acabaría de una forma fallida con el Mayo del 68 parisino. Quizás aquella movilización estudiantil fue el último gran intento revolucionario comunista, pero ya entonces los marxistas habían entendido que su gran estrategia había de asentarse sobre la penetración cultural, y no sobre la revolución y las movilizaciones callejeras.

No son los tanques, son determinadas ideas, y su expansión a todo el espectro cultural de la vida de una sociedad desarrollada, las que han de conseguir la victoria. Por eso los nuevos comunistas van abriendo e implantando sus banderas en diferentes campos de batalla donde van dejando sus semillas, el ecologismo, el animalismo, el feminismo, el pacifismo…

La economía ya no sirve a los nuevos comunistas. La transformación que iba a ser la punta de lanza de la revolución proletaria, de esa revolución igualitaria que se construye sobre la liquidación del individuo, tenía la economía como bandera, pero su fracaso en este ámbito ha sido tan estrepitoso que ya no tienen nada que hacer. Y por ello van extendiéndose a otros campos en los que buscar fácilmente la sentimientalidad, la emoción, el humanitarismo. Y han conseguido una expansión tremenda, por ejemplo, en el capítulo de las oenegés, que en su práctica totalidad son organizaciones que mantienen los mismos criterios (comunistas) y que obedecen a los mismos objetivos (comunistas).

Como vemos, ni una palabra sobre la contratación de Marcuse por el Departamento de Estado en su lucha contra el nazismo. Tampoco explica por qué esos diferentes “campos de batalla” son financiados y subvencionados por determinados estados y fundaciones filantrópicas de grandes empresas. Al menos habla de “Oenegés” pero cuando le pide el entrevistador que lo desarrolle más afirma:

A pesar de que en ocasiones parezca que no hay una organización o unas cabezas pensantes detrás de todo este gran movimiento global del marxismo cultural, uno de los principales polos de difusión ha sido el Foro de Sao Paulo, impulsado por el Partido de los Trabajadores de Brasil y nacido en 1990, tras la caída del Muro de Berlín (1989). El Foro de Sao Paulo ha sido clave en todo esto. Y en el Foro de Sao Paulo, ideológicamente, mandaba Cuba. Y lo sigue haciendo.

Pero, entonces, ¿es Cuba y el Foro de Sao Paulo los que están detrás del feminismo hipersubencionado actual, por ejemplo? ¿Qué pruebas ofrece? Ninguna. ¿Viene acaso de Cuba o de Brasil el denominado “lenguaje no sexista” o las cuotas de sexo? Pues no. Las dos autoras que crearon la primera guía de lenguaje no sexista, en la que se cuestiona el uso genérico del masculino en el mundo anglosajón eran estadounidenses, una de ellas trabajó en criptología en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y su trabajo fue publicitado por Gloria Steinem (colaboradora de la CIA) en un periódico de otro compañero que también había colaborado con la CIA. Ver más información sobre este asunto en mi artículo “La lengua materna vx. lenguaje no sexista”. ¿Eran marxistas culturales estas autoras?

Hermann Tertsch, sin embargo, sí ha escrito sobre Soros pero aunque no lo relaciona directamente con el “marxismo cultural” sí lo relaciona con la izquierda y la socialdemocracia.

Y aquí (ABC): Lo que no acepta Orban que representa a los húngaros como nadie representa a su país hoy en el Consejo Europeo, es que les impongan desde Bruselas, Berlín y París o desde las ONG financiadas por George Soros la política socialdemócrata con leyes feministas y de LGTB que rechaza masivamente.

La realidad es que el sistema de discriminación positiva artificial de cuotas fue implementado en EEUU en los años sesenta y fue defendido por el republicano McGeorge Bundy. Los estudios de género también fueron financiados con subvenciones de la Fundación Ford, cuando esta institución era dirigida por McGeorge Bundy.

Tan cierto es todo esto como que la becaria Fullbright y principal exponente de la pseudoteoría queer Beatriz Preciado no tiene problemas en aceptar subvenciones del Banco Santander  para criticar el “neoliberalismo”? O que Judith Butler presume en su curriculum de haber recibido becas de las fundaciones Guggenheim, Rockefeller, Ford y American Council of Learned Societies. Todo ello mientras su fan podemita Clara Serra dice que es una mujer “radicalmente subversiva”.

¿Es el Banco Santander un banco “marxista cultural” cuando financia charlas ecosexuales como las de Annie Sprinkle y Beth Stephens? ¿Es este banco “marxista cultural” cuando subvenciona talleres queer para alumnos de secundaria en museos? ¿Es “marxista cultural” cuando financia a la izquierda municipalista madrileña del “Observatorio metropolitano” para que organice sus jornadas y cursos en el Museo Reina Sofía en el año 2012? ¿Podría calificarse al MNCARSS como una institución “marxista cultural” cuando tiene semejantes patronos corporativos?

En fin. Todas estas preguntas sobre el marxismo cultural o, mejor dicho, rockefellerismo cultural, fordismo cultural y sorosianismo cultural por ahora quedarán en el aire. Lo que sí parece cada vez más obvio es que el poder monopolístico capitalista financia a la izquierda, a sus intelectuales y marca las líneas ideológicas hasta que el estado (es decir, los contribuyentes) puede sostener las redes clientelares por sí mismo a través de subvenciones públicas.

Mi intuición me dice que todos estos izquierdistas en realidad le están haciendo el trabajo sucio cultural al gran capital. Bonita contradicción. Así que derechistas y conservadores, dejen de marear la perdiz y comiencen a preguntarse por qué está sucediendo esto y por qué gente en teoría muy conservadora aprueba subvenciones a gente en teoría muy progre y subversiva. Izquierdistas, comiencen a hacer preguntas incómodas sobre la financiación de sus subvencionadas organizaciones. Quien paga, manda.. ¿Se están aplicando técnicas aprendidas de la Escuela de Frankfurt para el proceso de desnazificación en la época actual? ¿Puede que al cargarse a la “personalidad autoritaria” desaparezca el nazi pero también el anarquista clásico o el católico o el tradicionalista o cualquier persona que tenga valores firmes e inquebrantables? ¿Por eso se llama “facha” a todo lo que no guste al pensamiento progre? ¿Es el uso del masculino genérico del castellano “fascista” como algunos locos nos quieren hacer creer? ¿Comer carne es “fascista” (bien podrían decir “autoritario”) como esos seres que hablan de “gallines” nos quieren hacer creer? Han hecho falta décadas de ingeniería social para semejante destrucción del sujeto. Recuerdo que en otros tiempos había cenetistas toreros o que los anarquistas de la CNT perfectamente podían haber abandonado a España a su suerte y haber hecho la revolución en Cataluña y ganado la guerra civil solamente en esa zona, independizándose. Sin embargo, no lo hicieron por lealtad. Hoy, defender la unidad de España o que te gusten los toros es de “fachas”.

Yo no sé qué pensaría si fuera la persona más poderosa del monopolio capitalista, otorgando millones en subvenciones y dirigiendo las corrientes ideológicas. Las elites deben saber que ellas mismas serán arrastradas por esta hecatombe en un clásico efecto boomerang, nadie va a quedar inmune si esto sigue así. Hasta la dominación debe tener ética y límites, no vale todo. Vamos hacia una sociedad que no va a ser funcional, no es que vaya a ser buena o mala, es que no va a ser posible la convivencia porque hasta los fundamentos mismos del lenguaje, conectado de forma directa con el cerebro, van a ser deconstruidos de forma artificial y arbitraria, lo que nos puede llevar a un retroceso en la historia de la humanidad de millones de años. ¿Hablaremos con gruñidos, finalmente? ¿O dejaremos de hablar y de pensar? Ay, este rockefellerismo cultural que termina devorando a sus propios hijos en la lucha de trincheras, como el feminismo de Lidia Falcón acusado de transfobia por determinadas asociaciones LGBT. ¿O es que acaso la izquierda no se da cuenta que el grito de “abajo las fronteras” es incompatible desde un punto de vista estríctamente lógico con el sistema de sanidad pública que dice defender a la vez? Si yo quisiera cargarme la sanidad pública y las pensiones dedicaría millones a las redes clientelares del rockefellerismo/sorosianismo cultural porque aunque de boca defienden una cosa, de facto favorecen lo contrario. ¡Y además sin darse cuenta!

Creo que solamente nos queda rezar.

 

Relacionado:

– Carta de Leo Lowenthal a Horkheimer en la que se habla de la Fundación Rockefeller y de John Marshall, su director de Ciencias Sociales durante los años 40 del siglo XX.

– “The Essential Value of Radio to All Types of Listeners”, proyecto dirigido por Paul Lazarsfeld financiado por la Fundación Rockefeller en el que colaboró Adorno y con el que fue muy crítico. “l problema que surgió entre ambos fue cómo medir socialmente la cultura. Aquí se enfrentaron dos puntos de vista diferentes: Adorno entendía la palabra método más en el sentido epistemológico europeo que en el sentido técnico americano. Este enfoque crítico enfrentó a Adorno con todo el equipo de investigación y tuvo que dimitir. Pero su crítica no era una crítica sólo teórica sino metodológica, referida a la sociedad y a la forma de hacer sociología en la universidad americana”, tomado de Teoría y empiría en el análisis sociológico.

– Marcuse y la desnazificación: “Dada la delicada situación económica del Institut, luego de la publicación deesta obra Marcuse acepta un empleo en la sección política de la Office of Strategic Services(OSS) del servicio de inteligencia de EEUU. Otros miembros, como Adorno, deciden centralizar sus esfuerzos en la elaboración de estudios desde el campo de la sociología empírica. Marcuse colabora en un programa de desnazificación de la OSS encargándose de “(…) la identificación de grupos en Alemania con los que después de la guerra se pudiera colaborar para la reconstrucción; y en la identificación de grupos a los que debiera pedirse responsabilidades como nazis”49. Coincidiendo con la misión desempeñada en el seno de la OSS entre 1942 y 1950, Marcuse retorna a Alemania en diversas ocasiones. A principios de 1947 se reúne con Heidegger en la residencia de éste en Todtnauberg, una pequeña localidad situada en la Selva Negra. Por lo que se deduce de la conversación postal que mantuvieron meses más tarde, Marcuse fue a su encuentro con el propósito de obtener aclaraciones de primera mano sobre los motivos que habían llevado a Heidegger a identificarse con el régimen nacionalsocialista durante 1933″. http://revistadefilosofia.com/49-10.pdf

– Nota al pie interesante sobre Marcuse en la edición de su libro “Tecnología, guerra y fascismo”.

– Sobre el proceso de desnazificación de Alemania: http://ghdi.ghi-dc.org/sub_document.cfm?document_id=2308 

– También interesante este libro sobre John J McCloy de Kai Bird: “The chancelor steadfastly ignored his arguments that more attention should be paid to cliansing the German civil service of its “authoritarian, Bismarckian” influences”. ¿Se sirvió McCloy del concepto de “personalidad autoritaria” de Adorno de la Escuela de Frankfurt?

– Artículo del año 2011 de Luis M. Linde sobre lo políticamente correcto: https://www.revistadelibros.com/articulos/lo-politicamente-correcto-empezo-en-franfort-y-hoy-se-puede-aplicar-a-todo

Del Congreso por la Libertad Cultural a la European Cultural Foundation

La teoría de la elite que sostiene el documento doctrinal del PSB seguía exactamente el mismo modelo que el que empleaba la CIA para justificar su apoyo a la izquierda no comunista y su apoyo al Congreso por la Libertad Cultural. Comentando la utilización de la clase dirigente intelectual para que desarrollaran “la filosofía de los planificadores”, el agente de la CIA Donald Jameson decía sin ninguna intención irónica: “En lo que respecta a las actitudes que la Agencia quería inspirar por medio de estas actividades, evidentemente, lo que les hubiera gustado crear era gente que por propio razonamiento y convicción, estuviese convencida de que todo lo que hacía el gobierno de los Estados Unidos era lo correcto”. (…) Fragmento del libro de Frances Stonor Saunders “La CIA y la Guerra Fría Cultural”

Denis de Rougemont. Fuente de la imagen: Le Temps

La European Cultural Foundation ya fue mencionada en un anterior post, pero hoy me gustaría dar un salto en el tiempo ya que me ha sorprendido encontrar un nexo de unión entre el famoso “Congreso por la Libertad Cultural”, vinculado a la CIA durante la Guerra Fría en Europa, y la European Cultural Foundation (ECF), organización que subvenciona a muchos intelectuales y activistas ¿de izquierdas? en nuestro país. El vínculo más claro es que el fundador de la ECF, Dennis de Rougement, aunque no lo mencione su biografía de la Wikipedia, fue Presidente del Comité Ejecutivo del Congreso por la Libertad Cultural. Como bien señala la web Filosofia.org:

“Denis de Rougemont (1906-1985). Filósofo y escritor suizo francófono, uno de los ideólogos del federalismo* europeísta antisoviético de postguerra y de la Europa de las regiones. Personalista no marxista, locutor de La Voz de América, trabajó con Bondy en la Union européenne des fédéralistes. Asistió a Berlín 1950 y, cuatro meses después, con dineros de la CIA (vía American Committee on United Europe), fundó en Ginebra (7 octubre 1950) el Centre Européen de la Culture. Fue nombrado Presidente del Comité Ejecutivo del CLC (recibía su salario en dólares, a través de American Express); con Lasky, Josselson y Nabokov controlaba la línea editorial de sus revistas. Autor de El amor y occidente (París 1939).”

Y en el libro “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders se muestran algunos ejemplos de cómo se canalizaba el dinero a través de fundaciones tapadera:

O sea, que la European Cultural Foundation fue fundada por un tipo que recibía dinero de la CIA para crear y presidir organizaciones que promovieran “ciertos valores afines a los objetivos de EEUU” (en realidad, afines a la oligarquía estadounidense). Curiosamente, aunque la Wikipedia no habla de esto, en la biografía de Rougement sí que tiene algo interesante que aportar cuando buscamos “European Cultural Foundation” (en su versión inglesa) y leemos:

“Sin embargo, desde el principio la Fundación fue principalmente un foro para industriales y banqueros y su Junta de Gobernadores en la década de 1950 estuvo dominada por miembros del Comité Directivo del grupo Bilderberg”.

No sabemos si esta frase es fiable ya que Wikipedia no aporta ninguna fuente que lo sustente, lo que sí es cierto es que a día de hoy, en la web de la ECF se puede leer que el “Board” está compuesto por, entre otros:

  • La Princesa Laurentien de Holanda. Para contextualizar, su marido, Constantijn, el hijo de la Reina, trabaja para la estadounidense RAND Corporation, una organización de análisis militares y de ingeniería social vinculada a las fuerzas armadas de EEUU. El abuelo de Constantijn era el príncipe Bernardo, el promotor de la ong pseudoecologista al servicio del gran capital llamada WWF. La conexión entre la European Cultural Foundation con el grupo Bilderberg es también obvia, ya que fue el Príncipe Bernardo, el mismo organizador de esas reuniones entre líderes del gran capital, política y medios de comunicación, el que se llevó la sede del ECF desde Ginebra hasta Holanda en 1960. Como afirma la web de la monarquía holandesa: “Desde 1956 a 1977, el Príncipe Bernardo fue presidente de la European Cultural Foundation, que fue fundada por el filósofo suizo Denis de Rougemont en Ginebra en 1954”.
  • Rien van Gendt, del Rockefeller Philanthropy Advisors. Podemos mencionar que la primera reunión Bilderberg, en 1954, fue financiada por David Rockefeller.
  • Rob Defares, de la empresa tecnológica de trading IMC.

El objetivo del Congreso para la Libertad Cultural durante la Guerra Fría era infiltrar y cooptar a la izquierda para que fuera anticomunista pero, sobre todo, que no fuera anticapitalista. De esta forma creaban y financiaban a la disidencia controlada de la época, una izquierda domesticada y domada que no pudiera plantar jamás cara al capitalismo y a las élites. La pregunta clave y moral es, ¿por qué hacerlo de forma escondida? Si los valores que defiendes son buenos, no necesitas ocultar la financiación y tratar de manipular las conciencias, el mensaje por sí mismo debería valer. Sin embargo, la ocultación lo que demuestra es que sí se trataba de manipular a la población mediante el despotismo cultural ilustrado.

La European Cultural Foundation se financia, según su web, por la lotería (“BankGiro Loterij and the Lotto”) y por el Fondo del Príncipe Bernardo (más info pg.4 de este documento). Pero, ahora que sabemos la relación de Denis de Rougement, su fundador, con la CIA, cobra especial relevancia la entrevista de la directora actual, Katherine Watson para El País:

“Pregunta. ¿Cuál es la misión de la Fundación Europea para la Cultura?

Respuesta. La fundación tiene más de 60 años, se creó tras la guerra. Los impulsores creían que Europa era algo más que una alianza económica o de comercio, que necesitaba cultura para revivir, renovarse, curar las heridas del conflicto y avanzar hacia un nuevo futuro. Desde entonces, la cultura ha sido un factor de construcción, un espacio abierto en el que nos entendemos los unos con los otros. Por supuesto, la situación ha cambiado en seis décadas y hemos centrado nuestros esfuerzos en diferentes sentidos y hemos ampliado la idea de Europa para incluir a países vecinos en nuestros programas, sobre todo del sur del Mediterráneo. Muchas de las buenas ideas que participan en este IdeaCamp vienen del norte de África. Incluso nos llegan algunos de contextos muy difíciles, como Siria”.

El premio que otorga la ECF, el Princesa Margarita, y que recayó en Medialab-Prado en su edición del año 2016, dice ser apoyado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y el de Educación, Cultura y Ciencia de los Países Bajos.

Según un artículo del periódico argentino La Nación, a pesar de fomentar la “apertura”, la “inclusión” y la “participación” las finanzas de la monarquía se dejan a todo tipo de especulaciones: “La familia real, que incluye a la soberana y sus hijos, poseería también una importante cantidad de acciones en la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell. En la actualidad, nadie es capaz de afirmar cuál es el paquete accionario de la casa real holandesa, pero los expertos siempre la definen como la “principal accionista””. Y es que, como dice este otro artículo de Perfil: “Aunque no existe confirmación oficial sobre las inversiones de la casa Orange-Nassau, porque la monarquía no tiene obligación de hacer pública dicha información, estudios de expertos afirman que incluyen compañías de la talla de Philips, Exxon, el banco ABN-Amro, la aerolínea de bandera KLM y Royal Dutch Shell”.

La monarquía holandesa no tiene ningún problema en pertenecer a Goldman Sachs (el hijo mediano de Beatriz de los Países Bajos, el fallecido Johan Friso, fue desde 1998 hasta 2003 Vicepresidente de la rama internacional de este banco en Londres) y, a la vez, en la rama “cultural” o de ingeniería social poner de Directora del ECF a Laurentien, a la mujer de Constantijn (el hijo menor), vinculado a la industria militar y de inteligencia de EEUU. Tampoco podemos olvidar a Mabel de Orange, cuñada de Laurentien y viuda de Friso, que trabajó durante años para la ONG intervencionista del multimillonario George Soros (el Instituto Open Society de Bruselas y Londres). Esto no es nada contradictorio, ya que los intereses económicos de grupos capitalistas como Goldman Sachs deben ir necesariamente de la mano del lavado de cerebro que supone toda la “diversidad cultural”, “apertura” (“Open”) y “participación” que propone la ECF y la Open Society. Y todo esto con el telón de fondo de que el Rey de Holanda, el hermano mayor, es un firme defensor de la OTAN.

Por ejemplo, es bien sabido que Goldman Sachs propone en su informe Womenomics que las mujeres deben trabajar fuera de casa para así crear nuevos nichos de negocio empresariales en todo lo que ellas ya no hacen, a la vez que se fomenta la importación de enfermeras o mujeres cuidadoras de Filipinas o Indonesia (en el informe se habla del caso de Japón). Bien, pues la ECF fomenta desde la “diversidad” y las “sociedades abiertas” que aceptemos esta explotación laboral, que muchas veces raya la esclavitud y el robo de mano de obra cualificada (no en vano en Womenomics se habla de importar enfermeras geriátricas, a ser posible) a países pobres en nombre de la “apertura” y la “solidaridad”. Por supuesto, cualquier posible crítica a la explotación de la emigración debe ser dirigida hacia posturas de extrema derecha o xenofobia (también controladas por los poderes globalistas, ya que el verdadero poder consiste en controlar la polaridad). Es decir, jamás debe escucharse una voz anticapitalista, de izquierdas o anarcosindicalista criticando el robo de cerebros y cuerpos, de energía vital y, sobre todo, de cuidados desde unos países a otros. Una excepción a la regla es quizás Silvia Federici, aunque de poco sirve, ya que la misma ¿izquierda? que la endiosa y la invita a dar charlas se convierte en disidencia controlada una vez que, en sus actos y prácticas, acepta subvenciones y sigue el juego en el ámbito cultural del gran capital, que es el que nos tiene a todos eternamente móviles, precarios, líquidos y desenraizados.

Tampoco parece haber ninguna contradicción entre que Constantijn trabaje en la RAND y escriba artículos sobre la “identificación RFID” y su aplicación en la “salud”o el futuro de la economía de internet o e-gobierno y que su mujer dirija una institución que premia a centros culturales que idolatran internet y la informática como Medialab-Prado, cuyo director, repito, también está vinculado al gran capital vía Ashoka.

Mi opinión personal es que, hoy en día, este tipo de organizaciones procapitalistas y pro-OTAN, que idolatran la tecnología como fin en sí mismo, que venden falsas ideas de participación, transparencia y apertura dentro un gran vacío intelectual y emocional, que adoptan incluso formas que imitan a las de las sectas (esto último como tendencia tomada del management y el marketing empresarial), más que anticomunistas deberían ser denominadas como entidades de narcotización social, como una especie de morfina ideológica que lleva a la inacción en la lucha real contra todo lo que nos lleva al abismo como especie. Hoy realmente la lucha no es entre el capitalismo y el anticapitalismo. La lucha hoy es entre el instinto de vida y el instinto de muerte, entre la posibilidad de vivir y la autodestrucción. Así que, por un lado, estas organizaciones “filantrópicas” llevan a no hacer nada útil para la realización de un cambio social positivo, de reconexión con lo humano, con lo natural, con lo sencillo y que no cuesta dinero, y apoyan todo lo que sea artificio tecnológico mercantilizado, en un camino claro hacia el transhumanismo, que en realidad es la fase del capitalismo más destructiva, la del capitalismo total o integral en el que absolutamente todo proceso y vínculo será de compra-venta.

Lo peor de todo es que los países del “eje del mal” o “antiimperialistas” no pueden evitar caer en la misma deriva destructiva con el tiempo, ya sea por imitación, porque les conquisten o invadan, o porque para defenderse terminen militarizando totalmente su existencia (lo que en el fondo también es perder) o porque tengan ideas felices de “nacionalizar” o “estatalizar” lo que ahora hacen las poderosas multinacionales (ver, por ejemplo, la fusión en el campo de los transgénicos entre Syngenta, una empresa privada, y la China National Chemical Corp, una empresa estatal). Cuando alguien me habla de China como un país “antiimperialista” me dan ganas de reir. ¿Dónde se produce el iphone de Apple? ¿Cuál es la fábrica del mundo hoy en día de todas las empresas occidentales?

Estamos ante un círculo vicioso de difícil solución. Y, a lo mejor es ponerme demasiado mística, pero quizás, el mensaje del famoso personaje mítico judeopalestino llamado Jesucristo al dejarse matar y torturar por el Imperio Romano como condenado a muerte fue ese: no querer ser como el Imperio ni hacer lo mismo que él, porque si para luchar contra el mal político y económico es necesario crear otro infierno en la tierra (autoritario, fascista, nazi, estalinista, militarizado, tecnoidólatra, obsesionado con el biocontrol de sus ciudadanos, fanático religioso…), a lo mejor es que no hay salida digna y ética posible. Y ya sabemos lo que ocurrió, ya no en el mundo de la leyenda y la ficción religiosa, sino en el campo histórico: que el Imperio Romano se convirtió en la Iglesia Católica, y sus emperadores en Papas. Pero, claro, el dilema del disidente es que tampoco es ético dejar avanzar al mal y sus mentiras sin cortapisas y sin frenos, como actualmente. A lo mejor estamos ante lo que en teoría de juegos quizás llamen una situación “perder-perder”… Al menos todavía nos queda cierta verdad y cierta consciencia individual para conservarnos. Eso tardarán un poquito más en quitárnoslo.

Tomado de http://17festival.zemos98.org/Stopping-the-world-for-three-days Curiosas paradojas: Se habla de acceso al agua y aire limpio, cuando el Rey de Holanda es miembro honorario de la Comisión Mundial del Agua y la monarquía holandesa es accionista de Royal Dutch Shell, responsable de desastres naturales en Nigeria y de la contaminación del Delta del Río Niger.

No creo que las personas que están detrás de estos proyectos sean plenamente conscientes de las instituciones y empresas que conforman el “Board” del ECF y por qué. Si lo fueran, se preguntarían por qué los mismos que están desmantelando el “Estado del Bienestar” que tanto idolatran o los mismos que fomentan con leyes la especulación inmobiliaria, las subidas de los alquileres, los mismos que nos impiden ser madres y padres con sus lavados de cerebro ideológicos o la infertilidad provocada por sus tóxicos industriales, los mismos que fomentan el cultivo de transgénicos en África o dañan los ecosistemas con sus petroleras son los que después nos aportan una limosna para que desarrollemos nuestra creatividad al servicio de la ingeniería social o, directamente, la narcotización y la distracción social, llevando a callejones sin salida a la gente que se dice de izquierdas. Es obvio también que una empresa transnacional es mucho más poderosa cuando tiene que negociar con un estado pequeño o, mejor aún, una ciudad-estado que cuando tiene que negociar o comprar al político de turno de un estado más grande. Es decir, por ejemplo, una gran empresa de transgénicos podrá hacer presión para legalizar el cultivo de transgénicos y vender sus pesticidas asociados con mucha más facilidad cuando la negociación se establece con una región “federal” que con un estado más grande. Además, será mucho más difícil orquestar una oposición organizada a esta implantación. ¿Es por eso que observamos el apoyo desde el poder del “municipalismo” controlado?

Es importante establecer estas conexiones porque, si no, ¿de qué sirve quejarse en Twitter si después vas a fusionarte ideológicamente con las élites económicas y políticas? Algunos proyectos subvencionados por la European Cultural Foundation (y recordemos por enésima vez, con conexiones Bilderberg-Rockefeller y lo más granado del gran capital mundial), según su propia página web, son:

Periodistas pertenecientes a la red Global Voices y Open Democracy, también participaron en el encuentro cultural “Bilderberg-Rockefeller” del Idea Camp (para ver quién financia estas organizaciones periodísticas podéis hacer click en los enlaces anteriores: Open Society, Ford Foundation, Omydiar Network…):

De esta forma, podemos ver esperpénticos encuentros en los que gente, supuestamente de ¿izquierdas? como políticos de Ahora Madrid (ver video), se entrevistan con la directora de la European Cultural Foundation (recordemos, fundación vinculada en su Board a organizaciones Rockefeller, a reuniones Bilderberg a través del Príncipe Bernardo, a la CIA a través de Dennis de Rougement, a Goldmand Sachs y la Rand, a través de la monarquía holandesa por extensión…) y no le dicen cuatro cosas sobre los desmanes que el capitalismo, dirigido por las élites mundiales que se reúnen en Bilderberg y otros muchísimos foros u organizaciones, como Ashoka-Avina, están provocando en el mundo actual, muchas veces de la mano de su brazo militar de la OTAN. Y de nuevo cobra especial relevancia la entrevista de la directora del ECF para El País cuando dice aquello de “Las ideas que tienen los ciudadanos para forjar un futuro mejor juntos son muy necesarias ahora que estamos expuestos al discurso del miedo, de la desintegración y la división“. No deja de ser irónico que la estrategia del caos que está promoviendo el poder, es decir, las grandes empresas y personajes detrás de las guerras, detrás de la comercialización total de la existencia (desde el ligar a través de apps a los vientres de alquiler o la compra-venta de óvulos/semen), de la biopolítica del control a través de los móviles o internet, detrás del control de lo que comemos, lo que nos contamina el cuerpo y el alma, no deja de ser irónico que ellos mismos, vía sus fundaciones “culturales” y sus subvenciones nos hablen del “discurso del miedo, la desintegración y la división” que ellos mismos promueven de facto.

Son las élites del capitalismo y los estados imperialistas los que provocan las guerras, los que provocan los refugiados, los que provocan las crisis ecológicas y los shocks económicos y culturales que invitan o fuerzan a la gente a emigrar, los que defienden los discursos del sueño americano/europeo, los que bajo discursos de empoderamiento nos quieren esclavos y controlados. Esto es pura y dura ingeniería social. No hay lugar para que las personas realicen su vida con espontaneidad, ya que todo debe ser planificado mediante una estrategia de caos controlado. La gente común tenemos que ser dinamizados, dirigidos por burócratas culturales, que nos expliquen cómo tenemos que pensar, sentir y divertirnos, ¡y además de forma participativa porque ahora toca vender la desmantelación de los servicios estatales y sustituirlos por empresas de dinamización social que “autogestionen” las ruinas y los escombros! Ya lo decía el agente de la CIA Donald Jameson en la cita inicial de este post… Y es que, después de domesticar, hibridar, transgenizar y patentar semillas y animales, lo siguiente es hacer lo mismo con las personas, la ganadería humana, ya que es la conclusión lógica de la dinámica interna establecida por la fusión entre el capitalismo y el Estado en el mundo actual.

Curiosamente, el lema en esta ocasión del Idea Camp era “Moving communities”, comunidades que se mueven. Como siempre, se centran en los efectos para no analizar las causas de por qué la gente se está moviendo o por qué deberían moverse, lo que supone siempre un desarraigo en la psique de las personas y una separación de los vínculos más importantes (familia, vecindad, amistad, sociedad). Y es que si no se provoca la guerra, no habría después refugiados que huyen de ella, pero esta parte no les interesa tanto analizarla…

Dice Susana Noguero de Platoniq, donde se permite incluso la broma de mal gusto de hablar del “individualismo neoliberal” o de “resistencia radical” cuando el evento está siendo promovido por lo más granado del neoliberalismo (Bilderberg, Rockefeller, la monarquía holandesa accionista de Royal Dutch Shell…) y de radical (ir a la raíz o causa de las cuestiones) no tiene absolutamente nada:

“Las guerras y atrocidades, la crisis migratoria y de desplazamiento, la oleada creciente de poderes reaccionarios, conservadores y extremistas en todo el mundo y la culminación en un miedo y una ira fuera de lugar a escala mundial son algunos de los mayores desafíos que enfrentamos actualmente.

Como agentes culturales y sociales del cambio, creemos en el poder de las iniciativas locales, la colaboración transnacional y la solidaridad para contrarrestar algunos de estos abrumadores acontecimientos.

El Idea Camp 2017 se inspira en tres enfoques del tema de Moving Communities: explorar la esperanza y posibilidades positivas radicales para un futuro a través de las fronteras; creando diálogo e intercambio a través de iniciativas e instituciones de base; y puenteando los potenciales de la esfera digital con conocimiento y experiencias abiertos.

El concepto de “cruces seguros” es el núcleo de la identidad visual y el contenido de este Idea Camp. En estos tiempos desafiantes, estamos deseosos de cultivar la comunidad del Idea Camp como un esfuerzo colectivo para alejarnos de los muros hacia los puentes, para crear solidaridad contra el individualismo neoliberal, nutrir las iniciativas sociales y culturales como resistencia radical a las prácticas antidemocráticas y opresivas.

La autogestión y negarse a recibir subvenciones aporta libertad auténtica en el campo de las ideas porque quien paga y organiza, manda**. Por favor, espero que las personas y colectivos que aceptan ser apoyados por estas organizaciones reflexionen y se abran al verdadero debate, que no es decirse muy “abierto” o “participativo” sino aportar argumentos de peso, que no son ni secretos ni conspirativos, son ya del todo accesibles para la gente que quiera conectar la información aislada, demostrando que la transparencia no es nada sino existen mentes libres capaces de pensar de forma crítica. Por eso ahora nos hablan de transparencia… ¡Es que saben que el deterioro y destrucción del individuo actual es tal que ya no hace falta ni esconder la información! No pasa nada por haber sido un tonto útil, muchos lo hemos sido***, lo peor es ser consciente del mal con el que se está colaborando y seguir haciéndolo. ¡Y encima creer que se está participando en algo positivo para la sociedad y un mundo mejor! El debate espinoso sobre las subvenciones, tanto de fundaciones privadas como estatales o europeas, a la intelectualidad de izquierdas tiene que ponerse ya sobre la mesa. Pero más allá de la financiación, que puede ser mayor o menor, lo grave es la coincidencia en intereses y contenidos de la ¿izquierda? con el gran capital. ¿O es que acaso tendríamos que empezar a usar ya términos como “izquierda Bilderberg”, “izquierda capitalista”, “izquierda pro Unión Europea” o “izquierda otanista” para referirnos a los activistas e intelectuales que colaboran con el poder globalista en la difusión de sus ideas y propaganda?

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*Sobre el concepto de federalismo de Denis de Rougement, “el padre de la Europa de las regiones” y similares: Se trata de un federalismo que lo que busca es crear regiones o estados pequeños, no para ganar en autonomía sino para, paradojicamente, que ganen las élites globalizadoras en poder central. En realidad es el “divide et impera” de toda la vida que se está aplicando en todas las facetas de lo humano, desde la propia identidad del individuo a lo político.

**Evidentemente todos tenemos que comer y nos vendemos en menor o mayor grado durante nuestras horas laborales, pero una cosa es vender tu energía vital a cambio de un sueldo (en el que fuera de tu horario laboral puedes ser crítico con tus pagadores) y otra es vender tu alma al completo y fusionarte con tu contratador. Ver mi post “Tu trabajo es una mierda”.

***Sí, yo también caí en la manipulación del 15-m, y sí, he sido tonta útil muchas veces.

Bibliografía relacionada:

En el campo educativo:

 

Tema relacionado:

El origen de los estilos de crianza actuales (2ª parte)

El oligopolio petrolero y banquero de la mano de la familia Rockefeller contribuyó a la separación masiva de las madres de los bebés durante el siglo XX y fue en gran parte responsable del fracaso de millones de lactancias (como vimos en este post y en este otro). Esto no es parte de una oscura conspiración, es la lógica interna del capitalismo y el Estado que tienden a monopolizar el poder y aumentar su control, a veces con consecuencias planificadas y otras inesperadas incluso para los propios planificadores y estadistas.

A través del facebook de Anthro Doula he llegado a este artículo de The Atlantic.com en el que la autora afirma que según el profesor de Antropología James J. McKenna “es un lugar común en la crianza occidental decir que los padres debieran restringir las costumbres de alimentación de sus hijos. Esta idea tiene poco que ver con el bienestar biológico de los bebés, dice; más bien, se desarrolló como salvaguarda contra el aumento de niños consentidos cuyos padres programaban (horarios o la vida, entiendo yo) alrededor de sus caprichos”.

El artículo, además, afirma que la recomendación de que el bebé no nos use de “chupete” o de que debemos negar la succión emocional, no estrictamente nutritiva, surge en parte del libro “El cuidado psicológico del niño pequeño“(1928) escrito por el psicólogo conductista americano John B. Watson. “En él, Watson advierte contra los peligros inevitables de las madres que proveen demasiado amor y afecto, y confortan demasiado a sus hijos. Siguiendo esa lógica, “la alimentación para confortar” – amamantar para calmarlos, incluso si tienen hambre- es estar pidiendo problemas para más adelante. “Los bebés no tienen deseos. Los “deseos” implican una conciencia cognitiva más avanzada. Los bebés solamente tienen necesidades”.”

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John B. Watson

Lo que el texto de Megan Margulies de The Atlantic no menciona es que, esas recomendaciones pseudocientíficas que exceden claramente el ámbito de la incumbencia de la ciencia para meterse en el terreno de lo personal, de la moral y de la intimidad de los vínculos, no parten de la “psicología Occidental” en general ni son un mero “tabú” de nuestra cultura. Durante la mayor parte de la historia de Occidente y de la humanidad entera las madres no restringían con horarios fijos la lactancia ni miraban el reloj (a lo mejor ni tenían o no se había inventado). En realidad hay nombres y apellidos muy concretos detrás de estas directrices del siglo XX.

Ya sabemos que los pediatras y psicólogos que promovían la lactancia restringida no fueron los primeros en hacerlo y un ejemplo de esto lo tenemos en el médico William Cadogan (1711-1797), pero sí fueron los primeros en llegar de forma masiva a las mujeres de las clases populares gracias a libros que se editaron por millones o a través de las consultas y revisiones médicas de los bebés. En este sentido creo que tuvo mucha más influencia el pediatra Luther Emmett Holt que el psicólogo John B. Watson. Sin embargo, es llamativo encontrar una vez más el nombre de los Rockefeller detrás de este segundo experto. Una simple búsqueda en google puede mostrarnos dos libros diferentes que tratan el tema:

En el primero, el libro “The failed century of the child. Governing America’s young in the twentieth century”  podemos leer: “John Watson, volátil y ambicioso, pronto abandonó las salas de maternidad del hospital de la Johns Hopkins University, donde había estado observando a los bebés con ayuda de la financiación del Laura Spelman Rockefeller Memorial. Al contrario, entre 1914 y 1928, pasó mucho de su tiempo en la carretera, advirtiendo de que el “amor materno” era “peligroso”. Según él, los niños “sobrebesados” iban de camino a la ruina, y sus madres eran las culpables.” Laura Spelman era la mujer de John D. Rockefeller Sr. que creó el Memorial en su nombre en 1918 con un presupuesto de 74 millones de dólares.

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Laura Spelman y John D. Rockefeller

Pero el texto del segundo libro es más interesante. En la obra “La visión molecular de la vida. Caltech, The Rockefeller Foundation y el ascenso de la nueva biología se nos explica lo siguiente:

“Las filantropías de los Rockefeller jugaron un papel fundamental en dar forma y promocionar estas modas durante los años 20 (el libro se refiere al conductismo y la ingeniería humana), a través de la financiación masiva, la construcción vigorosa institucional, y el liderazgo energético del ex psicólogo Beardsley Ruml”. Como explica este libro, se pretendía otorgar a las ciencias sociales la capacidad de predicción y control a través de la cuantificación del comportamiento humano, pasar de comprender a controlar, “del conocimiento, de la búsqueda de la verdad… a la dirección, la mejora, la mayor efectividad…”. Las instituciones Rockefeller, explica el libro de Lily E. Kay, historiadora de la ciencia, dieron forma a la “agenda de la investigación” determinando el qué y el cómo debía ser estudiado. La neutralidad científica y del conocimiento no existe.

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Lily E. Kay

La “ciencia” del control social de la maternidad

¿Por qué el amor materno era tan peligroso para las élites? ¿Por qué financiaban estos estudios y no otros? Por supuesto, debemos entender que por amor materno sobre todo se referían a las relaciones entre madres e hijos del pueblo, las de las de las clases dominantes siempre habían sido desapegadas debido a la externalización de los cuidados a través de esclavas, nodrizas, institutrices, criadas, empleadas domésticas, nannies, etcétera.

Podemos especular sobre algunas hipótesis. La distancia entre madres e hijos hacía más digerible la intrínseca separación que imponían los trabajos industriales asalariados. La imposiblidad de amamantar a demanda debido a la inflexibilidad del mundo laboral podía teorizarse a través de recomendaciones pediátricas falsas que dijeran que había que amamantar cada X horas en lugar de hacerlo por hambre, por placer, por consuelo, a voluntad y frecuentemente. A su vez, romper el vínculo madre-bebé o debilitarlo podía servir para tratar de encauzar la necesidad que tenemos los humanos de enraizarnos y conectarnos a través de la creación del vínculo artificial con otras instituciones/ideologías que llenaran ese vacío. La energía sexual, reproductiva y amorosa podían entonces ser redirigidas y el dolor y el vacío podían ser racionalizados a través de nuevas teorías. Otra consecuencia de la lactancia restringida por horarios, entre otros factores, es el retorno temprano de la fertilidad y la menstruación.

“Como dice Donna Haraway la “personalidad” se convirtió en el objeto principal de los estudiantes de ingeniería humana “porque era central en los dos niveles claves para la psicobiología como una tecnología del poder sobre el trabajo: el trabajador y su familia… (la personalidad) era un ancla para el control de los cuerpos en expansión a través del control del trabajo y el sexo”.

No deja de ser curioso cómo las relaciones entre el poder y la crianza se ocultan con generalidades respecto a la cultura “Occidental” en los medios de comunicación y los artículos periodísticos. Pongamos nombres y apellidos a las cosas y sigamos la pista del dinero.

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Bibliografía adicional:

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  • Oracle at the Supermarket: The American Preoccupation With Self-Help Books:
  • Captura de pantalla 2016-04-04 22.14.27

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Tabúes históricos sobre la lactancia materna

No es “conspiranoia”, se llama Capitalismo y Estado

El origen de los estilos de crianza actuales

 

El origen de los estilos de crianza actuales

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Estaba releyendo algunas partes del libro de Carolina del Olmo “¿Dónde está mi tribu? y he caído en esta página:

Pg. 150: “Los expertos que mantienen un enfoque centrado en el niño suelen aludir a los datos disponibles sobre las fallas en el desarrollo de los niños que han sufrido una severa privación de afecto. Sin embargo, el modelo de crianza contra el que generalmente se emplean sus argumentos no es el de los orfanatos rumanos sino el que estoy llamando adultocéntrico, que por más que pueda resultar censurable desde ciertos puntos de vista, no supone abandono ni privación extrema de afecto real. Es, simplemente, otro estilo de crianza más desapegado, ampliamente extendido en nuestra sociedad y que incluye, grosso modo, bebés que duermen solos, toman leche de fórmula, pasean en carrito, usan chupete y tienen padres que piensan que no hay que cogerlos mucho porque se acostumbran, que llorar ensancha los pulmones, que a los niños hay que ponerles límites porque si no se te suben a la chepa, que no hay nada mejor para un crío que la rutina y que en la guardería están estupendamente y aprenden un montón de cosas”.

Por otro lado, he leído un texto de la psicóloga Laura Perales difundido hace poco en las redes sociales en el que se refiere a las teorías de no coger en brazos a los bebés o favorecer la independencia de los bebés como “creencias populares”.

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Imagen: Luther E. Holt

La pregunta es… ¿Son realmente determinadas prácticas “otro estilo de crianza más”? ¿Por qué están tan extendidas socialmente? ¿Provienen del pueblo o la tradición?

Creo que la respuesta es un gran “NO”.

La teoría de que no hay que coger demasiado a los bebés porque se acostumbran o que hay que dejarles llorar no es una creencia “popular”. Esto es un mito. En la época moderna (podríamos también remontarnos hasta Licurgo de Esparta y más allá…) fue una teoría de expertos propagada por el establishment pediátrico-capitalista e imperialista porque interesaba a las biopolíticas de ese momento. Las necesidades de los bebés y las madres tenían unas dinámicas internas que eran y son incompatibles con el entorno industrial y, principalmente, la forma de organizar el trabajo.

En este sentido, el pediatra que difundió estas teorías anti-crianza y anti-lactancia fue el pediatra eugenista del entorno de los Rockefeller llamado Luther Emmett Holt que conocí, por cierto, a través del libro de Ashley Montagu sobre el tacto. Podríamos preguntarnos cuántas de las lactancias de nuestras abuelas no fueron boicoteadas por estas recomendaciones médicas, también podríamos pensar en la soledad y la incomprensión entre generaciones, en todos los conflictos de pareja y tensiones que han podido desatar toda esta clase de consejos infundados, pero la realidad es que no se trata de una simple conspiración pediátrica. La teoría médica viene siempre después de los cambios materiales en el entorno, en el ecosistema, para legitimarlos y hacerlos más digeribles, y estos cambios a su vez son fruto de otras teorías o políticas estatales y privadas. Sobre este tema hablé en este post sobre Luther E. Holt y también en este otro, “Colonialismo y lactancia”, en el que podemos leer comentarios y reacciones a la imposición de estas biopolíticas desde lo verdaderamente popular: “Las madres congolesas también se rebelaron contra la costumbre de desatender el llanto de los niños. Algunas decían “no podemos dejar llorar a los bebés como las blancas”.”  En realidad “las blancas” señoras imperialistas habían hecho los mismo antes en Europa con las otras “blancas”, las del pueblo que había que “educar” y enseñar cómo criar. La forma de criar que propagaron las elites no era precisamente adultocéntrica sino “fabricocéntrica” (palabro…). La fábrica y el aumento de la productividad eran y son realmente el centro. El modo de trabajo fabril no está adaptado a la vida, y mucho menos adaptado a la vida de los adultos. ¿O es que, por ejemplo, despertarse a las 6 de la mañana y pasar una hora hasta llegar al trabajo puede considerarse “adultocéntrico”?

Podemos decir algo parecido sobre Nestlé u otras empresas en la propagación del uso de la lactancia artificial a nivel histórico. Primero fue la introducción del trabajo asalariado inflexible y luego después, la empresa que vende la leche artificial. No al revés. Nestlé es la pseudosolución a un pseudoproblema previo biocultural creado desde las elites. El libro de Carolina del Olmo creo que aporta mucha luz en su crítica sobre las teorías y etiquetas de expertos, aboguen estos por la ruptura de los vínculos o por la unión simbiótica madre-bebé, y muestra cómo hay que señalar los problemas sociales que boicotean estas relaciones humanas más allá de lo individual. Pero, a la vez, creo que hace falta dar un paso más y poner nombres y apellidos a las personas y colectivos que difunden estas teorías que después hasta pensamos que son costumbres populares. También hace falta comprender que no son simples directrices sino que hay implicaciones políticas e ideológicas en las mismas que afectan a nuestras vidas, a nuestras biografías y las de nuestras familias. Lo político es personal, es justamente al revés de cómo lo planteó el feminismo en otras décadas.

No se puede tampoco obviar la dimensión social de estas biopolíticas reduciendo las cuestiones a meras decisiones individuales u opciones de crianza. No hay libertad para tomar ciertas decisiones cuando eres una madre sola y aislada entre cuatro paredes, sin apoyo de familia extensa, sin haberte relacionado nunca con un bebé antes, teniendo que reincorporarte al mundo laboral a las 16 semanas y trabajando fuera de casa de sol a sol. Puede que ahora la ciencia te diga que es normal que tu bebé se despierte muchas veces por la noche, pero que sea normal y sano no quiere decir que puedas soportarlo o tu cuerpo pueda fluir con esa dinámica si no puedes echarte una siesta durante el día siguiente, tienes que madrugar o has vivido condicionada por la cultura para dormir de otra forma.

Los paradigmas cambian. Hoy en día, por ejemplo, hay una mujer con un perfil lactivista en la dirección del Club de Roma de EEUU, esa organización creada desde el capitalismo y el Estado para alertarnos de los problemas que el propio capitalismo y Estado han creado (en España, por ejemplo, está dirigido por Isidre Fainé directivo de CaixaBank, Repsol y Telefónica). Se llama Dana Raphael y es la persona que creó el término “doula” en el ámbito de la lactancia y el apoyo postparto. También creó junto con la famosa antropóloga Margaret Mead, el “Human Lactation Center“. Por otro lado, instituciones Rockefeller y Nestlé invierten en investigaciones científicas para estudiar la amenorrea de la lactancia y su relación con la nutrición y el metabolismo materno (por algo al “consenso de Bellagio” sobre el MELA se le llama así…), lo que choca con estrategias biopolíticas previas del siglo XX y choca con el sistema laboral actual.

 

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Tomado de: http://www.people.fas.harvard.edu/~pellison/PDFs/ValeggiaEllison2004.pdf

 

Imagen: Rockefeller Institute for Medical Research

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ACTUALIZACIÓN 19/07/2016

Hoy he encontrado esta afirmación de Christiane Northup en su libro “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer”: “Solamente en un patriarcado se nos ocurriría la idea de que coger al niño en brazos cuando llora y consolarlo cuando lo necesita es «malcriarlo». (Un aparte: ¿Por qué los adultos se acuestan con alguien mientras que los niños tienen que dormir solos?)”. De nuevo, se utiliza la palabra “patriarcado” para evitar poner nombres y apellidos a los sistemas. Aunque quizás Christiane Northup tenga razón…