Día 23: síndrome de Estocolmo

Hoy he fingido ser feliz encerrada en casa. He hecho deporte. No he escuchado las noticias. Les he dicho a los niños que estábamos de vacaciones. Hacía sol. Hemos podido salir a la terraza.

Me he mentido a mí misma. Me he dicho que en realidad podría vivir así toda la vida. También he pensado que en realidad los expertos del gobierno tienen razón y que si han hecho algo mal no ha sido con malicia. ¡Si incluso ellos están infectados! ¿Cómo se pondrían en peligro a sí mismos o a sus familias?

Sin embargo, por la tarde he salido a comprar con mi carrito y he vuelto a ver las caras de la gente. Sus miradas aterradas y tristes apenas visibles detrás de una mascarilla. Sus guantes. Las filas del supermercado. He visto a un niño y una madre en un balcón que andaban de forma compulsiva, recorrían los metros de su terraza para hacer ejercicio, pero en realidad me recordaban a esos tigres del zoo que repiten el mismo movimiento una y otra vez en un bucle infinito. Y he recordado que vivimos secuestrados y en guerra contra un virus, una guerra que se libra en las trincheras de los hospitales y cuyos soldados son los sanitarios y los enfermos. También se libra en los medios de comunicación, porque también hay guerra psicológica, agitprop y psi-ops.

Por un momento he amado a mis captores y he pensado que, de forma insospechada, algo bueno tenía esta cuarentena. El silencio y la reclusión hacen de nuestras casas un monasterio, de alguna manera. Nuestras habitaciones son las celdas de los monjes. Si no fuera por el ruido de internet todo sería perfecto, un paraiso en la tierra que se rompe cuando algún niño me pide salir o ver a algún familiar.

Luego por la noche he leído las noticias y ha vuelto el miedo, la opresión en el pecho, el pánico. Los textos hablan del infierno de las UCI, los cadáveres de Guayaquil y de qué pasa con los niños en esas familias en las que los padres tienen que ser ingresados.

He rezado.

Tengo miedo de acostumbrarme a esto y que la excepción se convierta en la nueva normalidad.

 

Día 15: carta a Nassim Nicholas Taleb y Yaneer Bar-Jam

Miércoles, 25 de marzo de 2020

Estimados Sr. Nassim Nicholas Taleb y Sr. Yaneer Bar-Jam:

Hoy los diputados de mi país están reunidos en el Congreso para aprobar de nuevo una prórroga del estado de alarma por otros 15 días. Me dirijo a ustedes con motivo del artículo publicado hoy en The Guardian con el título “The UK’s coronavirus policy may sound scientific. It isn’t” que en castellano sería “La política de Reino Unido respecto al coronavirus puede sonar científica. No lo es”.

Les hablo como una simple ciudadana sin estudios en medicina ni en epidemiología que quiere comprender en qué se basan las decisiones que ha tomado el gobierno de España y cuáles son las evidencias que respaldan el confinamiento de la totalidad de la población en casa (salvo servicios esenciales) respecto a otras medidas más específicas como podría ser la recomendación del confinamiento de las personas en los grupos de riesgo, los enfermos contagiado y las personas con las que tuvieron contacto.

Hasta ahora me ha costado mucho encontrar información clara y sencilla, para que personas como yo lo podamos entender. Entiendo que el objetivo es ralentizar los contagios para que no colapse el sistema sanitario y sus limitadas plazas hospitalarias, UCIs y que no enferme el personal médico que se está dejando la piel por nosotros.

Sin embargo, por más que busco no entiendo por qué se han tomado medidas tan radicales y que atacan derechos tan fundamentales de las personas y sus necesidades más básicas, muchas de ellas también relacionadas con la salud misma como puede ser caminar, hacer deporte, o recibir la luz solar. Especialmente delicado es este tema en niños y personas mayores, con patologías psiquiátricas o alguna discapacidad.

Lo que más me ha llamado la atención de su artíuclo es que primero deslegitiman la tésis de la “inmunidad de grupo” que sostiene el asesor científico de Boris Johnson, para después afirmar al final que como, según ustedes, no tiene la base científica suficiente, solo nos queda recurrir al confinamiento:

La política obvia que queda ahora es un confinamiento, con pruebas hiperactivas y rastreo de contactos: siga la evidencia de China y Corea del Sur en lugar de miles de códigos informáticos propensos a errores.

¿Y por qué debería ser obvio algo que tampoco se demuestra? ¿Y si ninguna de las dos visiones tuviera evidencia porque no hay experiencia anterior con la que poder compararnos? Ustedes no especifican qué tipo de confinamiento es el “obvio” para luchar contra la amenaza que se multiplica, el coronavirus COVID-19. ¿Hay pruebas de que un confinamiento selectivo tenga peores resultados que uno generalizado?

El informe del Imperial College del 16 de marzo que los medios citan como el que ha hecho cambiar de postura al gobierno de Boris Johnson afirma*, después de múltiples gráficos en su conclusión algo bastante desconcertante:

Nuestro análisis informa sobre la evaluación tanto de la naturaleza de las medidas requeridas para suprimir COVID-19 como de la duración probable de que estas medidas deban implementarse. (…) Sin embargo, enfatizamos que no es del todo seguro que la supresión tenga éxito a largo plazo; No se ha intentado previamente una intervención de salud pública con efectos tan perjudiciales para la sociedad durante un período de tiempo tan largo. Cómo responderán las poblaciones y las sociedades sigue sin estar claro.

Y, sin embargo, nada de esto señalan ustedes en su artículo. Al menos el Imperial College es sincero y humilde en este asunto y no asume que todo sea tan “obvio”.

En su artículo, al atacar la tesis de la “inmunidad de grupo” son muy exigentes, lo que es importante y necesario, y preguntan:

¿Qué pasa si estos supuestos son erróneos? ¿Han sido probados? La respuesta es a menudo un “no”. Para trabajos académicos, eso está bien. Las teorías defectuosas pueden provocar discusión. La gestión de riesgos, como la sabiduría, requiere robustez en los modelos.
Pero si basamos nuestros planes de respuesta ante una pandemia en modelos académicos defectuosos, la gente muere. Y lo harán.

Sin embargo, esto mismo no se lo piden a las demás tésis, como la seguida por China. Entiendo porque la experiencia de China no es ya una tésis, es una “experiencia real” que ha sucedido, ya ha ocurrido y se puede aprender de ella. Pero que haya funcionado no demuestra que quizás hubiese conseguido el mismo número de muertos, para bien y para mal, si se hubiese optado por medidas menos agresivas y traumáticas. Entiendo que no quisieron tomar ese riesgo y fueron maximalistas. Pero, ¿es eso ético? También ante una infección en un brazo se puede optar por la amputación, lo que puede solucionar el problema pero a la vez has perdido el brazo, lo que conlleva otra serie de percances bastante serios. Se diría, la opción de amputar ha funcionado, es una experiencia exitosa, ya no hay infección. ¿Realmente es así cómo funciona la gestión de riesgos a nivel político?

Creo que en este asunto se mezclan dos temas. Por un lado está la cuestión sanitaria, la mitigación o la supresión del virus, pero por otro lado está el tema del colapso sanitario, que no deja de ser una cuestión administrativa y política de asignación de recursos. Para paliar o prevenir un colapso también hay que recurrir a ampliar el número de camas, hacer hospitales de campaña, reclutar personal sanitario extra de donde se pueda, etcétera.

Por supuesto, la mejor gestión de riesgos es la que previene, no la que actúa a la desesperada después de dejar pasar el tiempo discutiendo sobre el sexo de los ángeles y organizando macromanifestaciones como las del 8 de marzo en Madrid. Si el gobierno organiza y permite este tipo de evento, da el mensaje a la sociedad de que no pasa nada y que las personas mayores de 50 años estaban seguras caminando por la ciudad, ya fuera en misa o haciendo la compra o haciendo vida social. El deber de un político es contar la verdad, por cruda que sea, para que podamos tomar decisiones libres e informadas.

Y, por último, pero no menos importante habría que destacar el abandono al que se ha sometido a la población de más riesgo en las residencias de ancianos, lo que demuestra que todo esto tiene una gran parte de pantomima y de guerra psicológica contra la población. Se cerraron colegios, se nos confinó en casa a familias sanas, pero no se cerraron las residencias ni se cerrarán. No se asumirá que el mejor cuidado que se puede dar a los ancianos es en sus propios domicilios o en el de sus familiares y que, si no se hace, es porque la sociedad está tan deshumanizada que no lo considera prioritario. Los ancianos son los olvidados de los olvidados y no importan a nadie. Por eso, menos gráficos chulos y menos hipocresía. Detrás de los números hay mucha ideología y bajo aparente neutralidad ideológica, los hechos hablan por sí mismos. Algo tan sencillo como cerrar residencias y proteger a los ancianos del COVID-19 aunque solamente fuera una medida temporal no entraba en los planes ni entrará, ni de los políticos y, me duele decirlo, ni de muchas familias.

Pero, entonces, ¿de qué va esta película realmente?

Otra variable en el estudio de riesgos/beneficios de estas medidas que a mí me parece especialmente preocupante es el tema de la alimentación. Como todavía estamos a tiempo habría que pensar bien cómo vamos a hacer para que no se pare la agricultura, ya que en España los trabajadores que cultivan y recolectan frutas y verdudas son en una gran mayoría inmigrantes que quizás esta temporada no quieran o no puedan venir a trabajar por miedo a la alarma por el COVID-19. ¿Estamos dispuestos los españoles a ir a trabajar al campo a recoger las fresas, los tomates y las aceitunas? Porque si no se planta y no se recoge, la comida no llega por arte de magia a los supermercados. ¿Y si no hay forma de garantizar el riesgo 0 de contagio? Estaremos dispuestos los jóvenes y sanos a arriesgarnos por los que sí tienen un mayor riesgo? Tenemos decisiones difíciles por delante que solamente con madurez y valentía van a poder llevarse a cabo.

El trabajador temporero que este año no va a recoger la fruta está tomando sus propias decisiones y lleva a cabo su propia “gestión de riesgos”. La señora que hace una compra masiva en el supermercado también está tomando decisiones ante una eventual falta de suministro. Como ven, Señores Taleb y Bar-Jam, la cuestión es compleja y no puede ser abordada únicamente desde el prisma de la disciplina matemática o médico-sanitaria. Sé que es imposible tomar en cuenta todas las variables porque la realidad es compleja pero si nos centramos solamente en el detalle podemos estar evitando ver la fotografía completa y, con la mejor de las intenciones, hacer más mal que bien a medio y largo plazo.

Reciban un cordial saludo desde Madrid y cuidense mucho.

Tania

*Esto habría que matizarlo porque creo que ha habido mucha desinformación al respecto. Según creí entender en una entrevista a Patrick Vallance ellos no se oponían a un confinamiento total o cuarentenas generalizadas pero decían que tienen sus propios riesgos y que había que valorar cuándo tomar la decisión de hacerlos, ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Así que yo no veo una incoherencia en lo que ha ido haciendo Reino Unido, han ido dando pasos de menor a mayor según tenían planeado. Es decir, no creo que haya falta de planificación o espontaneidad. Otra cosa es que la parte administrativa de aumentar camas hospitalarias y demás medidas en esa dirección sí parezca que han llegado tarde. El tiempo lo dirá.

 

Relacionado:

-Oriol Mitjà: https://es.yahoo.com/noticias/coronavirus-oriol-mitja-experto-catalan-independentismo-quien-es-controvertido-criticas-080022775.html

https://navarra.elespanol.com/articulo/sociedad/coronavirus-uci-navarra-covid-19-ancianos/20200326001828317280.html

https://navarra.elespanol.com/articulo/sociedad/uci-gobierno-navarra-salud-acepta-pacientes-mayores-79-anos-coronavirus/20200325175026317212.html

– Entrevista al médico Juan Gervás del 24 de marzo de 2020: https://podcast.radioalmaina.org/?powerpress_pinw=530731-podcast

– Entrevista a Adolfo García-Sastre del 10 de marzo de 2020: https://www.elnortedecastilla.es/burgos/virologo-burgales-estudia-20200306205314-nt.html#vca=modulos&vso=elnortedecastilla&vmc=noticias-rel-cmp&vli=salamanca

– Madrid prohíbe enviar al hospital a ancianos sin movilidad o deficiencia cognitiva: https://www.elplural.com/sociedad/madrid-prohibe-enviar-hospital-ancianos-movilidad-deficiencia-cognitiva_236322102

– El polémico documento de Madrid: los ancianos con discapacidad y síntomas no se derivarán al hospital: https://www.elespanol.com/espana/madrid/20200325/polemico-documento-madrid-ancianos-discapacidad-no-derivaran/477453553_0.html

– Comunicado CERMI: Sin embargo, creemos que muchos mensajes que se están difundiendo están trasluciendo, seguramente de manera incierta, discrecionalidad, si no arbitrariedad, a la hora de seleccionar a las personas en función de su edad en los centros sanitarios. Por otra parte, los mensajes que se lanzan sobre la inevitable muerte de las personas mayores afectadas, está causando miedo y desprotección de los derechos humanos de las personas mayores. Consideramos discriminatorio e inhumano, que se tengan en cuenta criterios de edad para priorizar la atención sanitaria de los pacientes, en lugar de considerar criterios clínicos y otras circunstancias vitales de las personas, con independencia de la edad. https://www.cermi.es/es/actualidad/noticias/alertan-de-la-situaci%C3%B3n-de-%C2%ABdiscriminaci%C3%B3n-y-abandono%C2%BB-que-sufren-muchas

– El enemigo son los otros: https://twitter.com/Strambotic/status/1243101548999258113

Día 5: encerrados en el laberinto

(IMPORTANTE: ESTE POST NO ESTÁ ACTUALIZADO RESPECTO A LA SITUACIÓN ACTUAL)

Domingo, 15 de marzo de 2020

Hay gente que piensa que la estrategia de China, Japón y Corea del Sur funciona por características culturales y políticas propias, ya que en esas sociedades tienen más un espíritu de “todos juntos trabajando en la misma dirección” y en el sur de Europa no tenemos esa capacidad de sacrificio por una persona que no conocemos. Esto lo ha dicho más o menos así alguien concreto que no voy a citar porque en realidad lo podría haber dicho cualquiera. Eso, que en ese tipo de argumentos se critica y se pinta como algo malo, se llama libertad, el espíritu indomable de algunos pueblos. La libertad individual y colectiva es algo muy importante para entender lo que somos como sociedad, de dónde venimos y a dónde vamos. Cuando se pierde ese amor por la libertad y se sustituye por un deseo de seguridad total a costa de todo entonces uno empieza a tener como modelo regímenes capitalistas-comunistas como el chino en el que la privacidad y los derechos del individuo no cuentan para el poder. El sacrificio por las demás personas es algo muy loable siempre que se haga en base a la verdad. A lo mejor cierta medida es muy sacrificada pero no termina de ayudar de verdad o no hace nada, ni bueno ni malo.

La cuestión principal es, apenas trazada en el telediario de esta noche más preocupado por la anécdota graciosa que por lo importante, ¿por qué no se construye un “hospital COVID-19” temporal en Madrid en IFEMA u en cualquier otro lugar si se considera que va a haber un colapso de la Sanidad? ¿O un hospital de campaña frente a los hospitales y existentes para derivar los casos graves que necesiten hospitalización y UCIs con respiradores? Me gustaría saber, por ejemplo, si en el caso de que un familiar mío enfermara gravemente por el coronavirus tendría una cama libre en el hospital más cercano o. ¿Eso está asegurado a día de hoy? ¿Cuál es el plan B si llega un momento en el que no lo está?

Por otro lado, el coronavirus tiene un punto extraño que lleva a los políticos a dar giros y bandazos cada semana: un día no pasa nada, hacemos vida normal, la gente va a la mani del 8-m y a la semana siguiente estamos en estado de alarma.  Yo sigo sin entender nada. Tengo la sensación de que a este gobierno todo esto les ha superado.

Hoy he salido a comprar y aunque el barrio estaba mucho más vacío había bastante movimiento. He visto a gente con caras preocupadas, como todos estos días, y tristes. Miradas que me costaba reconocer por causa de las mascarillas. No conozco a nadie infectado por coronavirus de forma directa, por ahora.

Cuando me meto en internet o cotilleo a ver cómo están los mentideros de Twitter veo que hay una tendencia constante a acusar a toda persona de no estar en casa, de ser un frívolo por hacer tal o cual cosa, un inconsciente, un irresponsable. En realidad, antes de lanzar esas acusaciones esas personas tendrían que demostrar que encerrar a todo un país en casa tiene alguna ventaja respecto a tomar medidas dirigidas exclusivamente a los grupos de riesgo, a infectados o a las personas que trataron a un infectado. China nunca podrá probarlo, ya que es posible que aislando a determinados sectores de la población se hubiese conseguido lo mismo. En cualquier caso, da igual. Es preocupante la admiración por los regímenes dictatoriales y el autoritarismo que esta crisis está despertando entre los españoles. Además, Vox, que perfectamente podría haber jugado la baza de Boris Johnson ha optado por ser más papista que el papa, exigiendo más y más medidas en lugar de plantearse los riesgos/beneficios probados de cada una de ellas. No hace falta elegir entre la economía y salvar vidas. Esa es una falsa dicotomía que algunos medios de comunicación están planteando manipulando incluso las palabras del primer ministro británico. Ver, por ejemplo, este titular: “Coronavirus: Reino Unido se diferencia del mundo, sacrifica a los más vulnerables y privilegia la economía”. Es que continuar la actividad económica salva vidas, porque se pueden contratar médicos y comprar material necesario. En Italia los lemas cambian del “quédate en casa” a “Italia no se para”. No sé si el giro va en esa dirección.

Hoy, además, he reflexionado sobre el hecho de la relación entre el alto número de muertes en Italia con el mayor número de ancianos y su mayor esperanza de vida. Es decir, que la alarma que nos causan las cifras y el miedo que nos infunden quizás habría que contextualizarlo con la demografía de Italia y de España. Es un virus que se ceba con la gente mayor y nosotros somos un país envejecido. Yo estoy tranquila porque mis seres queridos más mayores están sanos y encerrados en sus casas, pero a la vez no sé si psicológicamente podrán soportar la soledad que suponen estas medidas. Yo me veo con 80 años y buena salud relativa y a lo mejor me rebelaba contra el estado de alarma por no poder soportar más estar en casa sola, sobre todo si fuera viuda. Es fácil caer en la depresión y la ansiedad en estas circunstancias. Sobre todo porque a esas edades lo que quieres es poder ver jugar y abrazar a tus hijos, nietos y bisnietos.

Los niños encerrados en casa están como motos, tienen muchísima energía y me preocupa que la falta de ejercicio les perjudique. Mañana nos pondremos con unas rutinas de ejercicio. En cuanto a su educación por ahora estoy priorizando el juego libre que ocupa la mayor parte del tiempo. Ahora por fin la desescolarización y el “homeschooling” son legales en España gracias al Estado de Alarma así que podemos realizar nuestro propio curriculum educativo. En nuestro caso leemos cuentos de mitología griega para niños, ya que como la tendencia es a anular todo resquicio de la cultura clásica occidental pues creo que hay que reforzar por ahí y así de paso aprendo yo también. Está muy bien porque no tienen nada que ver con esos cuentos extraños de algunas editoriales infantiles de moda que no me gustan nada (en especial uno que a uno de mis hijos le encantaba, el de “Los tres bandidos”…). Los cuentos mitológicos tienen chicha, hay heroísmo, épica, energía, valores, drama… Vamos, básicamente, todo lo que le falta a los cuentos modernos. Es verdad que son crudos, hay violencia, monstruos bastante intimidantes, pero en general a los niños estas historias les dejan alucinados porque son personajes con mucha consistencia. Leyendo el de los trabajos de Hércules no podía dejar de preguntarme si a alguien se le había ocurrido ya hacer un videojuego del argumento porque su estructura se acopla perfectamente a un formato de pasar pantallas…

Hoy hemos leído el de la historia de Ícaro y Dédalo, que se conecta con otro cuento que leímos el otro día sobre Teseo y el minotauro. No deja de ser paradójico estar leyendo estas historias de personajes atrapados en laberintos cuando nosotros estamos encerrados en casa por mandato legal (sí, soy mala malísima por hablar en esos términos y voy a ir al infierno de la corrección y el buenismo). Nuestra casa se ha convertido en nuestro propio laberinto, dentro de otro laberinto que es nuestro país. Mientras les leía la parte en la que Ícaro y Dédalo se fabrican unas alas con las plumas que encuentran y consiguen volar, vi en los ojos de mis hijos una ilusión por ser capaces de salir de alguna forma de este encierro, quizás volando con su imaginación.

Tengo pensado también leer la Biblia para niños. En la Biblioteca Nacional encontré una versión en manga que me llamó mucho la atención y la compré para ellos hace meses. Leeremos esa versión y también la de verdad. Creo que no se puede hablar de cultura sin conocer la mitología griega y el Antiguo y Nuevo Testamento. No sé en qué momento la escuela pública obligatoria lo olvidó ni me importa pero ahora que tomé conciencia de dónde venimos puedo al menos en mi familia colaborar a sentar unos cimientos fuertes como una roca.

Mi pésame para esas familias que han perdido a sus abuelos, bisabuelos y familiares. No son números, son vidas llenas de valor.

Mi agradecimiento a todas las personas que están trabajando para salvar vidas y todas aquellas fuera de los hospitales que siguen al pie del cañón, haciendo que no caigamos en el caos.

Buenas noches.

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